Nuevo mapa petrolero argentino

A las provincias productoras de petróleo por excelencia (Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Mendoza), se agrega paulatinamente una nueva lista que podría llegar a sorprender por presencia de hidrocarburos. Estados como Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Formosa, Chaco, Buenos Aires y La Rioja están siendo exploradas por operadoras en busca de hidrocarburos comercialmente explotables. Hasta el momento, ninguna provincia pudo arrebatarle a Chubut y Neuquén el título de principales productoras del país, pero es probable que las inversiones que realizan las grandes empresas encuentren nuevos horizontes.

n la República Argentina se han identificado 19 cuencas sedimentarias, con una superficie total de aproximadamente 1.750.000 Km2. Cinco de estas cuencas tienen continuidad sobre la plataforma continental, mientras que otras tres se extienden bajo las aguas del mar. La superficie de las ubicadas sobre el continente es de alrededor de 1.350.000 Km2, y las de la plataforma continental, de unos 400.000 Km2, superficie que puede ser duplicada si se la considera hasta el pie del talud.
Actualmente, las cuencas productivas de hidrocarburos son cinco: Noroeste, Cuyana, Neuquina, Golfo de San Jorge y Austral o de Magallanes. Considerando solamente la porción emergida, su superficie abarca un 40% de lo que en la actualidad se conoce como cuencas útiles a los fines petroleros.

LA PERFORMANCE ARGENTINA
Un informe de coyuntura elaborado por el SEP (Sistema Estadístico Provincial) indica que la estructura de producción del país en cuanto a la participación de las provincias continúa estable, siendo Chubut la principal provincia productora con una presencia del 25% del total nacional. Neuquén es la segunda en cuanto a importancia por su nivel de producción de 23,4% del total.
Unido al concepto de producción, aparece indefectiblemente el de reservas, ya que según algunos especialistas Argentina tiene once años de reservas de petróleo y ocho de gas. Otro dato aportado es que el mayor porcentaje de esas reservas de crudo se encuentran en la Cuenca del Golfo San Jorge, mientras que Neuquén cobija las de gas.
Según Walter Schmale, ingeniero y ex presidente del IAPG, “Argentina tiene como desafío revertir esta tendencia en franca declinación. Y la manera de hacerlo es explorando en zonas de frontera o alto riesgo. Un 80% de las cuencas del país están semi exploradas”, dijo. Es necesario que las empresas inviertan en hidroelectriciadad, energía nuclear, energías renovables. “Argentina se encamina a tener la energía más cara y escasa de la región en el corto y mediano plazo, por eso se necesita urgente un plan energético”, dijo trazando un panorama a futuro.
Por ello, desde el año pasado se está buscando ampliar el mapa petrolero del país mediante la incorporación paulatina de las llamadas áreas marginales. Algunas operadoras ya comprometieron importantes inversiones para avanzar en la exploración de zonas de alto riesgo, actividad que genera gran expectativas entre los habitantes de provincias que no tienen tradición petrolera, pero entienden que un descubrimiento de esas características podría traer beneficios económicos indiscutibles.

EN CORDOBA
A fines de marzo YPF anunció que realizará estudios geológicos y exploraciones en búsqueda de hidrocarburo. Las operadoras saben que es necesario encontrar nuevos horizontes e invertir en analizar cuál es el potencial energético que tiene Argentina. Según el anuncio de los propios empresarios, Córdoba, Santa Fe y La Rioja se suman a Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Santa Cruz y San Juan, y todas forman parte del “Proyecto de Futuro-Programa de Desarrollo Exploratorio 2010/2014” impulsado por YPF.
La compañía financiará todas las actividades que fueran necesarias para obtener información de la totalidad de bloques exploratorios que aún no fueron asignados por la Nación o las provincias a ninguna compañía y que podrían contener nuevas reservas petroleras y gasíferas.
La búsqueda se centrará en el gas metano en diferentes puntos del territorio cordobés para determinar la posibilidad de obtener hidrocarburos en algunos lugares de la provincia. Es un trabajo que se realizará en dos etapas. Primero será técnico y luego a través de tecnologías más modernas.
Sin embargo, expertos del sector no tienen demasiadas expectativas en sus resultados. En la década del ‘80, YPF ya había realizado algunas búsquedas en la denominada Cuenca Noroeste o Chaco Paranaense, que abarca las provincias de Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe, parte de Córdoba y Buenos Aires, Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Algunos analistas sostienen que a partir del la ley de provincialización de hidrocarburos, muchas provincias se lanzaron a hacer estudios, pero en realidad hay pocas perspectivas de encontrar algo durante un período previsible. Por ello, no se considera que en el corto plazo sea probable que YPF comience a perforar, por ahora solo se trata de campañas geofísicas y de proyección en 3D para ver si se encuentran estructuras geológicas que puedan albergar hidrocarburos.
Expertos sostienen que para perforar en esas zonas, tienen que irse por debajo de los 4.000 metros, lo cual significa grandes inversiones.

EN SANTA FE
La cuenca sedimentaria del Chaco Paranaense, a la que pertenece la provincia de Santa Fe, es una de las más grandes de Argentina. Está cubierta casi en su totalidad con un manto de basalto lo cual complica el trabajo de sísmica y el costo se eleva a cifras grandilocuentes. “Es imposible que no exista petróleo y gas, aunque lo difícil será encontrar el yacimiento”, opinó Eduardo Barreiro, licenciado en Química y ex gerente de Investigación de YPF. Hasta el momento hay perforados unos treinta pozos, número que parece no significar mucho en semejante cuenca.
Según los estudios, esta provincia posee 21 zonas potenciales de reservas de petróleo y gas. La última vez que YPF perforó pozos en suelo santafesino fue en 1996 cuando se trabajó en los denominados Arroyo Saladillo X-1 y X-2.
Con esta nueva incursión, la operadora iniciará trabajos que permitan un estudio superficial de las zonas no interdictas que presenten características geológicas favorables para el potencial desarrollo de actividades hidrocarburíferas exploratorias y productivas. La labor de exploración se extenderá por cuatro años divididos en dos etapas, la primera para la exploración mediante perforaciones, luego de revisar la documentación existente sobre emprendimientos similares de las décadas del 30, el 60 y el 70.

ENTRE RIOS
Las áreas potencialmente explorables en la provincia de Entre Ríos están ubicadas al norte de la ruta Nacional número 18, que es la zona que geológicamente tiene más posibilidades de poseer reservas de petróleo o gas.
Los estudios geológicos avalan los trabajos que están a punto de comenzar. Entre Ríos se encuentra ubicada en la denominada cuenca Chaco Paranaense, que integran también Corrientes, Misiones, Santa Fe, Chaco, Formosa, algunas zonas de Córdoba y La Rioja, la República Oriental del Uruguay, centro y sur del Brasil y Paraguay; y está probado que fue invadida por el mar en el Devónico, un período que dejó rastros de la presencia de fauna marina, por lo que se cumplirían dos condiciones para la formación de hidrocarburos.
El geólogo Florencio Aceñolaza, investigador del Conicet y secretario general de la Universidad Nacional de Tucumán, explicó que “la materia orgánica que es el petróleo quedó depositada dentro de los estratos y el espesor del sedimento de alguna manera la licua y acumula, siempre y cuando haya una estructura sedimentaria adecuada”. También estimó que la zona de mayor prospectiva en la provincia está entre las localidades de Cerrito, Estacas, Los Conquistadores, Federal y la Cuenca del Río Gualeguay. Los estudios geofísicos realizados muestran que la cuenca se profundiza y tiene mayor espesor de sedimentos en la región centro-norte de Entre Ríos.
Por el contrario, al sur hay un paquete de rocas graníticas muy antiguas que estaría limitando el desarrollo potencial de una cuenca petrolera”, explicó.
Por eso, se aconseja, en principio, hacer una exploración geofísica muy profunda a través de un método que permite contabilizar la cantidad de estratos geológicos que hay entre la superficie y las rocas más profundas que suelen ser de tipo graníticas.
Si en el fondo del subsuelo se detectan estructuras adecuadas para el almacenamiento de gas o petróleo se debería pensar en realizar un pozo de exploración de 4.000 ó 5.000 metros de profundidad.
“No es algo remoto que haya petróleo porque Entre Ríos está en la mitad de camino entre dos cuencas y es casi una lógica que se repitan las condiciones de generación y almacenamiento. La cuenca Chaco-Paranaense está vinculada en la llanura pampeana con la cuenca brasileña de Iratí, que ya tienen probada la existencia fundamentalmente de gas pero también de petróleo, y la cuenca andina del borde salteño que tiene ambos”, explicó el geólogo.

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