Ocho años por el crimen de Río Mayo

El tribunal de la Cámara del Crimen encontró penalmente responsable a Bautista Sánchez por el homicidio de Marcos Ezequiel Llanquihuen y lo condenó a una pena de ocho años y medio de cárcel. El hecho ocurrió en Río Mayo en la madrugada del 31 de diciembre de 2005, cuando también resultó herido de gravedad el hermano mayor de la víctima fatal.

El fiscal Raúl Coronel había solicitado una pena de 15 años de prisión para Juan Bautista Sánchez (20), por considerarlo responsable del homicidio de Marcos Ezequiel Llanquihuen (14) y de las graves heridas que recibió el hermano de éste, Diego Andrés Llanquihuen (20), durante una pelea que se desató en el interior del pub Makiva de Río Mayo en la madrugada del 31 de diciembre de 2005.
En ese marco el tribunal que integraron María Elena Nieva de Pettinari, Martín Montenovo y Daniel Pintos, resolvió condenarlo por homicidio simple en concurso real y por homicidio simple en grado de tentativa, a una pena de ocho años y seis meses de cárcel.
Por el momento el condenado se encuentra alojado en la Comisaría de Sarmiento, desde donde viajó para concurrir a las tres audiencias del juicio que se llevaron a cabo en nuestra ciudad y por las que pasaron 20 testigos, aunque no lo hizo para escuchar el veredicto al que se le dio lectura ayer.

EL HECHO
Cabe recordar que el hecho fatal ocurrió durante la madrugada del 31 de diciembre de 2005, aunque tanto las víctimas como el agresor habían protagonizado una riña en horas de la tarde, algo que ocurrió en la plaza del pueblo.
Según la reconstrucción que hicieron los investigadores en base a los datos, pruebas y testimonios recogidos, en la tarde del 30 de diciembre Sánchez estaba en la plaza de Río Mayo acompañado de otros jóvenes, entre ellos uno de apellido Hernández.
En ese lugar también estaban Marcos, su hermana Paola y otro pibe de apellido Vidal. Allí hubo una riña y los testimonios indicaron que Sánchez le pegó con su cinturón a la piba, pero él no salió airoso porque terminó con una lesión en el rostro.
El tema no quedó allí. Más tarde, cuando el pibe Llanquihuen se encontró con su hermano Diego, le contó lo que había pasado en la plaza y también le dijo que la hermana de ambos había recibido los cintazos por parte de Sánchez.
A todo esto, Sánchez se armó con un filoso cuchillo y salió en busca de venganza. En el pub Makiva se encontró con los hermanos Llanquihuen, quienes jugaban al pool. Cuando el mayor de los hermanos notó la presencia de Sánchez, fue a recriminarle los sucesos de la plaza y en lugar de explicaciones recibió varias puñaladas que le provocaron heridas en el pectoral derecho, otra en la tetilla izquierda y otra cerca de la axila derecha.
Al ver a su hermano malherido, Marcos se metió para separarlo y quedó frente a frente con el agresor, quien no dudó en atentar contra el adolescente. Un certero puntazo en el tórax le dañó el corazón, provocándole una importante hemorragia que terminó con la muerte del chico en cuestión de minutos.
Los dos hermanos terminaron en el exterior del local y luego fueron trasladados al hospital de la localidad, aunque Marcos falleció antes de llegar. Su hermano mayor fue derivado a Sarmiento con graves heridas y allí logró recuperarse.
Sánchez, en tanto, permaneció un tiempo más en el lugar del hecho y los testigos afirmaron que desafió a pelear al resto de los parroquianos, pero nadie se atrevió a enfrentarlo. Al cabo de unas horas, la policía lo detuvo en su casa y secuestró el arma blanca que utilizó contra los hermanos Llanquihuen.

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