El reciente regreso de Oriana Sabatini a la Argentina reavivó el interés por su vínculo con Gabriela Sabatini, su tía y figura emblemática del tenis. En medio de su maternidad y con rumores sobre un posible cambio de residencia junto a Paulo Dybala, la cantante decidió referirse a la distancia que mantiene con la extenista, dejando un dato inesperado y contundente sobre la dinámica familiar.
En declaraciones a LAM (América TV), Oriana fue consultada directamente por el estado de su relación con Gabriela. “A mí no me pasó nada, no tengo ningún problema con ella”, afirmó la artista, despejando cualquier especulación sobre un conflicto personal de su parte. Su declaración, lejos de apaciguar los rumores, instaló de inmediato la pregunta sobre el origen real de la distancia.
La cantante añadió que de su lado no existen razones para evitar un reencuentro: “No tengo nada que plantear”, sostuvo. Sin embargo, el momento más llamativo llegó cuando reconoció abiertamente la ausencia de contacto: “No hablamos más, pero no por decisión mía. No es un problema mío”.
Este reconocimiento público de la falta de diálogo sorprendió a muchos, especialmente después del nacimiento de Gia, su primera hija con Dybala. El entorno esperaba algún acercamiento o gesto de la extenista, que finalmente no ocurrió. Oriana, lejos de esquivar el tema, fue categórica al expresar que el distanciamiento no fue una decisión propia y que desconoce los motivos del otro lado.
En respuesta a la pregunta sobre si le gustaría ver a su tía, fue aún más clara: “Quiero ver a las personas que tienen ganas de verme, no sé cómo viene de su lado. Pregúntenle a ella”. Así, dejó entrever que la iniciativa para un posible reencuentro no depende de ella, y que su voluntad está sujeta a la predisposición de la extenista.