Otra vez la San Martín fue una fiesta de colores, ritmo y pasión

Trajes característicos, ritmo y baile fueron las postales que dejaron los festejos por el Carnaval en Comodoro Rivadavia. Las 25 murgas desfilaron por la calle San Martín ofreciendo todo su repertorio al ritmo de bombos y redoblantes. La espuma fue el elemento que completó la fiesta.

El centro de Comodoro Rivadavia se vistió de fiesta para celebrar el Carnaval. Es que durante dos días la calle San Martín fue el escenario elegido para que 25 murgas hicieran su despliegue a través del ritmo y el baile.

Para que la fiesta fuera completa se montó un amplio operativo que comenzó en Italia y San Martín. Allí, las formaciones se reunían para ultimar detalles de sus presentaciones y comenzaban a hacer sonar bombos y redoblantes.

Una cuadra más adelante, comenzaban a hacer bailar a todo aquel al que le corriera sangre por las venas. Es por eso que la plaza de la Escuela 83 fue un centro estratégico donde muchos llevaron reposeras y buscaron la sombra de los árboles para espiar las formaciones.

En este espacio público también se instaló una carpa de la Secretaría de Salud municipal que ofreció atención gratuita a los presentes, y fue un lugar predilecto para los vendedores ambulantes. Helados, alfajores, espuma, agua mineral, pochoclos, licuados y algodones fueron algunos de los artículos que estaban al alcance de la gente.

En tanto, las murgas continuaron su marcha con sus trajes, música y caras pintadas buscando llegar al palco de la Municipalidad donde tendrían 15 minutos para presentar sus coreografías y canciones.

TORMENTA BLANCA

La calle San Martín fue territorio de las murgas mientras que las veredas fue una guerra constante de espuma. Nadie quedó afuera de la fiesta. Grupos de chicos acorralaban a los más grandes para teñirlos de blanco. Y los adultos esperaban que sus jóvenes estuvieran distraídos para “atacarlos”.

Las guerras de espuma se replicaron en distintos sectores del centro donde las víctimas eran visibles por la humedad en su pelo.

Hasta los agentes de la Policía del Chubut y los miembros de Defensa Civil fueron blanco de los ataques de un grupo de jóvenes que rápidamente corría para no ser reprendido. Sin embargo, los efectivos se limpiaron su rostro y sonrieron entendiendo que solo se trataba de una broma.

Con el correr de los minutos, muchos se quedaron sin “municiones” por lo que se buscaba a los vendedores ambulantes para conseguir una nueva lata de espuma y continuar siendo parte de la otra fiesta que ofreció el Carnaval. Dos por 65 pesos, una por 50 o tres por 100 pesos eran las ofertas que se podían encontrar en cada una de las esquinas del centro.

RITMO Y PASION

Asimismo, las murgas continuaban con su marcha ante un cielo nublado pero con una temperatura máxima que alcanzó los 32 grados. Esto generó que muchos de los integrantes de las formaciones debieran tomar agua para continuar su paso y seguir disfrutando del Carnaval.

La Municipalidad repartió agua mineral a cada uno de sus integrantes y dispuso que realizaran una pausa en su marcha en 25 de Mayo y San Martín para llegar de la mejor manera al palco oficial.

Una vez en el escenario principal, los murgueros exhibieron todo su talento durante 15 minutos. Algunas formaciones se destacaron por sus coreografías y otros por su entrega y vestimenta. De este modo se reflejó que todos los barrios comodorenses cuentan con su propio ritmo.

Ese rasgo, sumado a la pasión de cada una de las murgas, hicieron que la gente disfrutara de principio a fin cada una de las presentaciones. Hasta el intendente Carlos Linares dejó por un momento su lugar en el palco para compartir un momento con los bailarines.

Más allá de que por momentos el viento amenazaba con arruinar los festejos, el Carnaval ofreció una fiesta para más de 30 mil personas en el Centro de esta ciudad.

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