Otro marino imputado por la tragedia del ARA San Juan se negó a declarar

El capitán de fragata Hugo Miguel Correa arribó a las 9:15 al Juzgado Federal de Caleta Olivia y tres horas después se retiró en una camioneta de la Armada Argentina sin prestar declaración indagatoria ante la jueza Marta Yáñez, tal como había hecho el miércoles Jorge Andrés Sulia. Se presume que hoy adoptará similar postura Héctor Alonso, es decir los tres primeros imputados en la causa penal por el naufragio del submarino.

Caleta Olivia (agencia)

Coincidentemente, todos requirieron -o les sugirieron a último momento- ser patrocinados por el defensor oficial Marcos González, quien era evidente que no podía realizar en pocos días una minuciosa lectura a unos 23 cuerpos de la delicada causa para asumir una defensa que tenga sintonía con los delitos que se les imputa a los tres marinos.

Esto justificaría la negativa de declarar por parte del capitán de corbeta Sulia (exjefe de Logística) y del capitán de fragata Correa (exjefe de Operaciones) y no se descarta que hoy también haga lo propio el capitán de navío Alonso (exjefe del Estado Mayor), todos ellos de la Fuerza de Submarinos.

Los tres fueron los que autorizaron la última y fatídica zarpada de la nave el 25 de octubre de 2017.

Aunque la negativa a prestar declaración indagatoria no constituye una presunción de delito, tal circunstancia causa un profundo malestar entre los familiares de los 44 submarinistas trágicamente fallecidos el 15 de noviembre de 2017, quienes demandan a la justicia definir nombres de responsables por el luctuoso suceso.

PROTAGONISTA DE LAS ULTIMAS COMUNICACIONES

Hugo Miguel Correa, quien meses atrás fue citado y expuso ante la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación (encargada de determinar responsabilidades institucionales y que ya emitió su informe), tenía como jefe superior al excomandante general de la Fuerza de Submarinos, el capitán de navío Claudio Villamide.

Correa fue quien en los últimos minutos del 14 de noviembre de 2017 recibió una comunicación vía telefonía satelital desde el ARA San Juan por parte del oficial de operaciones de la nave, Fernando Villarreal.

El mismo lo impuso de un principio de incendio causado por ingreso de agua de mar al balcón de baterías de proa, indicándole que había podido ser controlado.

Ello ocurría cuando el submarino navegaba frente a las costas de Santa Cruz, luego de haber finalizado una misión en cercanías de la Isla de los Estados.

A la mañana siguiente, el día de la tragedia, se produjo otra comunicación entre ambos oficiales fijada a las 7:19 cuando el submarino estaba frente a las costas de Caleta Olivia (de allí la jurisdicción de la causa) y luego se perdió todo contacto, hasta que se supo que la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares con sede en Viena (CTBTO por sus siglas en inglés) había detectado a las 10:51 un evento acústico en el Atlántico Sur que coincidía con el derrotero del ARA San Juan.

En este marco surgen dudas acerca de si Correa y su superior, Villamide, tomaron real conciencia del peligro en que se encontraba el submarino y si actuaron con la celeridad que se requería para adoptar directivas en la emergencia.

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