Lo cierto es que la Biblia en ningún momento habla de una prohibición de comer carne, pero la misma fue adoptada para conmemorar los 40 días de ayuno que pasó Jesús en el desierto antes de su muerte y resurrección.
Es por eso que los católicos adoptan la costumbre de no comer carne como una manera de hacer un sacrificio para homenajear a la Pasión, Muerte y Resurrección del hijo de Dios en la Tierra.
De hecho, la carne fue tomada como un alimento del que todos disfrutan y por eso se estableció su prohibición. Sin embargo, el "sacrificio" que deben hacer los cristianos puede abarcar cualquier comida que a uno realmente le guste comer.