La trabajadora aseguró que era el facón más grande que estaba en exhibición y se mostró preocupada por la situación vivida. Era el más grande de todos y en las cámaras se ve que él (por el delincuente) está parado afuera mirando y esperó que entre esta familia para que me tapen un poco. Pero igual ¿qué iba a hacer yo? Con un cuchillo así, puede hacer cualquier cosa, lamentó, angustiada.
La empleada explicó que el último año ya había sido víctima de un robo. En esa ocasión, habían sido mecheras". Sin embargo, "se lograron recuperar las prendas porque hicimos la denuncia y las identificaron", recordó, lamentando: acá te pueden robar una bombilla y nunca te vas das cuenta porque son cosas pequeñas, pero que me roben de la vidriera jamás me había pasado.
La vendedora aseguró que una vez consumado el delito, el delincuente salió corriendo en dirección a la calle San Martín, acompañado por un cómplice. La gente que lo vio me dijo que andaba con otro que seguramente le estaba haciendo de campana, y por lo que pude ver era un joven de no más de 19 años, señaló.