¿Se fue de las manos un ritual y terminaron con el auto incendiado?

Mientras se investigaba la hipótesis de un robo agravado, la aparición de una serie de fotografías pone en duda el testimonio de la damnificada. Se sospecha que tras perder el control de un ritual umbanda y se terminó afectando un vehículo.

Una joven junto a su amiga denunciaron que fueron víctimas del robo de un vehículo que a pocos metros del lugar del robo fue abandonado e incendiado. Sin embargo, la aparición de fotografías de los elementos que se encontraron al lado del automóvil advierten sobre otra hipótesis que maneja la Policía respecto a la posibilidad de que a las mujeres se les haya salido de control un ritual umbanda.

Los objetos que aparecieron junto al automóvil advierten sobre un ritual preparado que requería de una serie de utensilios y elementos que, al decir de las jovenes, no transportaban los presuntos asaltantes, estaban armados pero sin bolsos ni carteras. Además, en la imágenes se visualiza que los elementos se encuentran ordenados cuidadosamente, lo cual confronta con la posibilidad de que dos ladrones improvisados que tomaron el auto a pocos metros del lugar puedan haber realizado semejante acto en su huída.

En las próximas horas, las mujeres involucradas en la denuncia de "presunto robo agravado", deberán ratificar sus dichos y aportar más elementos a la investigación del caso, dado que al momento de hecho fue poca la información brindada.

ENCAPUCHADOS

El relato de las mujeres señalaba que al salir de su casa en el Cordón Forestal en la calle Código 954, le reventaron el parabrisas de una pedrada en medio de la oscuridad. Cuando la conductora frenó, dos delincuentes con sus rostros tapados con "pasamontañas" la amenazaron con un arma de fuego. Uno de los asaltantes la encañonó en la cabeza y la obligó a bajarse del automóvil tomándola del cabello. Mientras tanto, el otro delincuente rápidamente se subió al asiento del acompañante.

Los ladrones se marcharon con el vehículo, que una hora más tarde apareció quemado en la calle Ludueña, cerca de una cancha de fútbol, una zona oscura donde no hay cámaras de seguridad.

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