Se rechazó el recurso ante la Corte contra la absolución de Nadia Kesen

En disconformidad con la absolución de Nadia Kesen –la cual fuera resuelta por la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia del Chubut—, el representante de la querella y el procurador general de Chubut presentaron un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero este no fue concedido por el tribunal provincial y ahora lo último que resta es acudir en queja al máximo órgano judicial del país.

El recurso extraordinario que presentaron el procurador general del Chubut, Jorge Miquelarena, y el representante de la querella, Sergio Romero, ante la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia para que lo eleve a la Corte Suprema de Justicia de la Nación a fin de darle debido tratamiento, no fue concedido.

Los acusadores realizaron la presentación en disconformidad con la resolución que en mayo último dictó el tribunal provincial y mediante el cual resultó absuelta de culpa y cargo Nadia Kesen, quien fuera condenada en primera instancia como partícipe secundaria del homicidio de quien fuera el padre de su hija, Domingo Expósito Moreno.

En esa primera instancia su nueva pareja, Sergio Andrés Solís, fue condenado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de autor. A ella le aplicaron una pena de 7 años y a él 17.

Ante el rechazo de este tratamiento extraordinario, lo último que le queda a la parte acusadora es recurrir en queja ante la Corte.

RECORRIDO JUDICIAL

Hay que recordar que el defensor de Kesen, el abogado particular Guillermo Iglesias, en su recurso ante la Sala Penal planteó la falta de congruencia y cuestionó que su clienta fue acusada por un determinado delito y condenada con otra calificación totalmente distinta. De esa manera se refirió a los errores en la construcción del caso, además de la valoración equívoca de la prueba por parte de los juzgadores.

La Fiscalía y la querella llegaron a juicio acusando a Kesen como autora intelectual, calificación que en el inicio del debate fue reacomodada por el juez Mariano Nicosia por la calificación de instigadora, aunque finalmente fue condenada como partícipe secundaria del homicidio de Expósito Moreno.

La sospechosa pasó gran parte del proceso y de la condena con arresto domiciliario, aunque ese beneficio se modificó el 26 de abril último, cuando un tribunal revisor le revocó la domiciliaria y ordenó su traslado a la alcaidía. Ello, motivado en un pedido de la querella y tras una resolución de la Justicia de Familia que consideró perjudicial la convivencia con su hija.

A todo esto, en la segunda instancia la Cámara Penal de Comodoro Rivadavia trató la impugnación presentada por la defensa y allí, en un intento por salvar el fallo condenatorio, se incurrió en más errores porque dos de tres integrantes –Guillermo Müller y Daniel Pintos— reconocieron que la calificación que correspondía debía ser la que propició oportunamente la parte acusadora, pero para no agravar más la situación de la condenada resolvieron confirmar la pena impuesta por el tribunal de grado. En cambio Martín Montenovo, por la minoría, votó por la calificación de instigadora.

RECURSO EXTRAORDINARIO

En su recurso extraordinario ante la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia, el defensor denunció la violación al principio de congruencia, manifestando que los magistrados de grado seleccionaron una calificación que, aunque menos gravosa, lesionó el debido proceso y el derecho de defensa. Luego, los miembros de la Cámara en lo Penal juzgaron acreditada la calificación pretendida por los acusadores, pero mantuvieron la de la instancia inicial.

Sobre el final, alegó que el pronunciamiento carecía de la mayoría necesaria e indicó que entre los votos no se advertía correlato o univocidad argumental.

La Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia del Chubut fue integrada por los ministros Miguel Donnet, Mario Luis Vivas y Alejandro Panizzi, quienes arribaron de manera unánime al resultado.

“Existe arbitrariedad y contradicción en las sentencias. Es que mientras los magistrados del debate concluyeron en la cooperación secundaria de Kesen pues ésta, por un lado, aportó datos concretos a Solís acerca de dónde hallar a Expósito Moreno la noche del ataque y, por el otro, reforzó la decisión homicida de aquél”, los camaristas tildaron de inocua aquella asistencia con información y, a su turno, destacaron que Solís poseía la motivación para ultimar a la víctima, desde que tenía interés afectivo y económico para que Nadia no viajara a España, pues de esa manera “vería modificado sustancialmente su régimen de vida”.

Descartada por los camaristas la entidad de la cooperación de Kesen y comprobado el interés de Solís en la muerte de Expósito Moreno, la responsabilidad penal de la mujer quedó “desprovista de contenido”, se sostiene en el voto que lideró la unanimidad.

En razón de ello se concluyó en que “los elementos arrimados por la Fiscalía apenas alcanzaron para configurar una probabilidad, pero no despejaron otras alternativas. Por ello es que la prueba producida resulta insuficiente para condenar a Nadia Kesen como autora de instigación o partícipe secundaria del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La parte acusadora no lo pudo probar con el grado de certeza que se requiere”.

EXAMEN OBLIGATORIO

Si bien la condena de Sergio Solís no llegó al Superior Tribunal por la vía del recurso extraordinario, la misma fue examinada de oficio en razón del monto de la pena, la cual supera los 10 años.

Al respecto, la Sala Penal resolvió confirmar tanto la calificación jurídica como el momento de la pena de 17 años que le fuera impuesta en primera instancia como autor material del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en perjuicio de Domingo Expósito Moreno.

Se debe tener presente que el debate concluyó en octubre de 2016 y el hecho ocurrió el 25 de junio de 2014, cuando la víctima fue ultimada a balazos al llegar a la casa que compartía con su novia, Carolina Gayá, en el barrio 13 de Diciembre.

No hay que olvidar que la víctima había obtenido la autorización judicial para llevarse la hija que tuvo con Kesen a España, cuyo viaje ya estaba organizado y se produciría pocos días después de haberse cometido el crimen. De ahí que se centraron las sospechas hacia la mismísima Kesen.

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