Sevilla: el segundo casco histórico más grande de Europa y el lugar donde descansa Colón

En primavera y verano esta ciudad es muy visitada por turistas latinoamericanos que buscan escapar del frío del hemisferio sur. Sevilla ofrece cultura, combinando historia con hermosos paisajes y tradiciones, siendo la ciudad donde descansan los restos del navegante Cristóbal Colón.

España sigue siendo un atractivo destino para el turismo argentino. Su herencia, sus costumbres y sus hermosos paisajes suelen ser el motivante para viajar a estas tierras. En la actualidad el precio del dólar disparó el valor de los pasajes aéreos. Sin embargo, el país continúa recibiendo a turistas latinoamericanos, entre ellos argentinos.
Uno de las ciudades más visitadas suele ser Sevilla, el segundo casco histórico más grande de Europa después del de Génova, y la capital de una región que combina generosidad y la alegría de su gente con sus calles, bares, restaurantes y edificios históricos, donde se pueden apreciar al máximo la mixtura de las culturas cristiana, judía y musulmana que le dieron vida.
Viajar a Sevilla desde Buenos Aires cuesta alrededor de $22 mil ida y vuelta. La recomendación es hacerlo en primavera, ya que en verano el calor azota a toda la región de Andalucía con temperaturas que se acercan a los 50 grados.
Pese a esto la ciudad recibe a miles de turistas durante toda la temporada. Sólo en mayo, mes récord de visitantes, más de 236 mil turistas llegaron a estas tierras, según un estudio elaborado por el Observatorio de Turismo y publicado por el Ayuntamiento.
La ciudad presenta una importante serie de atractivos para el turista. El recorrido puede comenzar con un paseo por el río Guadalquivir, donde se pueden hacer todo tipo de actividades deportivas o de recreación.
El famoso curso de agua, que corta en dos la ciudad, es atravesado por nueve puentes, seis de los cuales se construyeron entre los años 80 y la Exposición Universal de 1992, acontecimiento que cambió el perfil de la urbe.
Los de mayor tamaño se encuentran en ambos extremos: el puente del Alamillo al norte y el del V Centenario al sur, aunque el más tradicional y señorial es el de Isabel II desde donde se cruza al barrio de Triana.
Uno de los monumentos que domina el río es la Torre de Oro, construida en el siglo XIII hacia finales de la época musulmana. Su nombre se lo debe a su estilo ya que en una época su parte superior estaba recubierta de azulejos dorados que reflejaban la luz del sol.
En la actualidad la torre alberga la sede del Museo Naval. Sin embargo, el monumento histórico por excelencia es la Catedral, donde reposan los restos de Cristóbal Colón, y la famosa torre de la Giralda, erigida como minarete de la antigua mezquita entre 1184 y 1198.
Con 93 metros de altura, la Giralda domina toda la ciudad y se corona con el “Giraldillo”, una veleta en forma de mujer que se conoce popularmente como “la Giganta”, construida como una alegoría al triunfo de la Fe cristiana.
Una de las características del monumento es que al mismo se asciende por 35 rampas, las cuales fueron ideadas con la intención de que el encargado de llamar a la oración, el almuédano, subiera a caballo. A su lado se encuentra la Catedral, construida en 1401 sobre los cimientos de la antigua mezquita. La misma es considerada el mayor templo gótico del mundo y el tercero de la cristiandad.
Cinco naves componen la imponente construcción donde destaca el Retablo Mayor -de 18 metros de altura- con un millar de esculturas que representan escenas del antiguo y nuevo testamento. El templo alberga en su interior uno de los más ricos tesoros artísticos, con más de 500 obras que van desde el siglo XVI hasta la actualidad, además de la capa que utilizó Carlomagno para su coronación y el mausoleo de Cristóbal Colón.
En la misma zona histórica se encuentra el edificio del Alcázar, conformado por un grupo de palacios que han sido sede del poder y residencia real durante un milenio. Dentro del Alcázar, al traspasar la Puerta del León, el visitante se encuentra con el Patio de la Montería, construido en 1364, el Patio de las Doncellas, el Salón de los Embajadores y el Patio de las Muñecas.

TRADICIONES Y GASTRONOMIA
Luego de salir de este conjunto histórico-cultural el recorrido puede continuar por la vida gastronómica andaluza en el barrio Santa Cruz, un laberinto de callejuelas donde predominan los bares, los restaurantes y los tradicionales patios andaluces donde se puede disfrutar de una variedad de espectáculos de flamenco.
De camino otra vez hacia el río, la Plaza de Toros de la Real Maestranza es uno de los coliseos más antiguos y bellos de toda España, donde se puede visitar el Museo Taurino, una forma de conocer la historia de esta tradición peninsular.
Mientras que para los creyentes, es ineludible una visita a la basílica de la Macarena, ubicada en uno de los extremos de la vieja muralla, la cual es una de las más tradicionales de las cientos que se encuentran repartidas por la ciudad y que brillan durante los festejos de la Semana Santa.
El recorrido puede continuar en la Plaza de España y el Parque María Luisa, donde todavía se pueden visitar los imponentes pabellones -entre ellos el argentino- que fueron erigidos con motivo de la exposición iberoamericana realizada en 1929; terminando el paseo en alguno de los tantos bares de tapas que se levantan en Triana, uno de los barrios más típicos de la ciudad.

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