Simbólica escenografía en la plaza de Cañadón Seco

La evocación del Día de la Memoria, Verdad y Justicia tuvo especiales connotaciones en Cañadón Seco ya que en la plaza que recuerda a los jóvenes santacruceños desaparecidos y fusilados por la última dictadura militar hubo sillas negras que representaron a la noche más oscura que vivió en país entre 1976 y 1983.

Sobre las sillas negras se colocaron flores blancas y prendas de bebés, niños y niñas, a modo de reflejar una imagen de los que fueron apropiados por los genocidas.

El acto fue presidido por el jefe comunal, Jorge Marcelo Soloaga, quien fue uno de los oradores junto al exdiputado provincial Juan Balois Pardo.

Este último rememoró a su padre Antonio, militante del PJ fallecido hace pocas semanas, quien estuvo detenido casi dos años en comisarías una dependencia del Ejército en Comodoro Rivadavia, sufriendo torturas y hasta simulacros de fusilamiento.

También asistió Jorge Montoya, hermano de Walmir Oscar “Puño” Montoya, estudiante universitario asesinado a balazos en La Plata, al igual que su pareja que era la hija de Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

Además, concurrieron oficiales de la Policía Provincial, de la Unidad 18va de Bomberos, abanderados y escoltas de escuelas de Cañadón Seco y de la Escuela Industria N° 1 de Caleta Olivia, representantes de instituciones, funcionarios del gabinete comunal local y vecinos en general.

Se escuchó una invocación litúrgica a cargo del diácono Mario Sosa y se procedió a regar macetas que contienen tres plantas: laurel, lavanda y Laurentino que, indistintamente, representan la vida, la memoria y la trascendencia espiritual.

Luego, al hacer uso de la palabra, Soloaga honró la memoria de los jóvenes que fueron víctimas de la dictadura porque querían una Argentina justa, digna, libre, soberana, oponiéndose no solo a una casta militar sino también a sectores civiles y eclesiásticos que respondían a intereses internacionales gestados por los Estados Unidos y desataron el peor genocidio que se conoce en los anales de la historia del país.

Más adelante resaltó que hay que mantener viva la memoria de lo que sucedió en aquella época aciaga “para que nunca más haya bayonetas y metralla contra el pueblo, desaparecidos y criminales” ni tampoco madres y abuelas con un dolor intenso por no saber dónde están sus hijos y nietos.

Simbólica escenografía en la plaza de Cañadón Seco (2).jpeg

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico