Tirotearon el quincho de la UOCRA donde Cheuquepal vive con su familia

El quincho que la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina tiene en el Loteo Los Tres Pinos y dos camionetas del gremio fueron tiroteadas a media mañana de ayer y milagrosamente no se tuvieron que lamentar víctimas fatales. En el predio se encontraban dos de los hijos menores del sindicalista Ricardo “Chiquito” Cheuquepal. En una de las camionetas, donde viajaban tres personas del gremio, la bala destruyó la luneta y atravesó el apoyacabezas trasero.
Al menos cuatro vehículos, según la denuncia realizada, fueron utilizados por los hombres que protagonizaron ayer el ataque que sufrió el quincho de la UOCRA.
Los atacantes, de acuerdo a los testigos, se movilizaban en dos camionetas -una de ellas de una empresa constructora- y dos autos, un Volkswagen Gol y un Ford K, con los que rodearon el predio de un poco más de una hectárea y que está ubicado al noroeste del Loteo Los Tres Pinos.
Desde todos los puntos cardinales, los agresores empezaron a tirar con armas de distintos calibres a eso de las 10:15 de la mañana, cuando en las zonas aledañas trabajaban equipos viales y camiones que hacen movimiento de suelo.
En el predio del quincho de la UOCRA está viviendo “Chiquito” Cheuquepal con su familia desde hace un tiempo, aunque él no se encontraba allí en el momento del atentado sino que estaba en la sede del sindicato, en Rawson al 1.400. Sí se encontraban su hija de seis años y su hijo de cinco años, quienes aterrados por la balacera debieron refugiarse debajo de las camas.
A todo esto, el sindicalista había mandado hasta ese predio a gente de su entorno a buscar cosas para el sindicato y fueron las dos unidades en las que se trasladaban las que recibieron los impactos de bala.
Una de ellas fue una Ford Ranger (dominio FGV-989) en la que se trasladaban cinco personas. En este caso el balazo que recibieron destruyó la luneta y atravesó al medio el apoyacabezas trasero, donde viajaban tres hombres, quienes milagrosamente no resultaron heridos.
La otra camioneta es una Ford Ranger (dominio EQC-651) que también iba ocupada por varias personas aunque en este caso el impacto de grueso calibre dio en la compuerta trasera.
Fueron entre 15 y 20 tiros los que se detonaron y una vez que se le informó a Cheuquepal sobre lo ocurrido este dio instrucciones para proteger a sus hijos y puso al tanto a la policía.
En diálogo con Diario Patagónico, el sindicalista le adjudicó el ataque “a los que están haciendo el sindicato (paralelo)  los Dragones; andaba una chata de Contreras, un Gol, una camioneta importada y un Ford Ka”.
El gremialista cuestionó además la lentitud de la policía y agregó: “después de avisar llegué hasta acá, hablé con mi gente y al rato, despacito, aparecieron como si nada pasara”.
En tal sentido agregó: “cuando la Justicia me devolvió al gremio (en referencia a su reasunción al frente del sindicato a principios de mayo), algo que para nosotros era una fiesta, ese día había 30 muchachos que andaban con fierros, corrieron a mi gente y la policía no hacía nada. Después nos quemaron el colectivo y tampoco nadie hizo nada. Ahora se metieron en mi casa y no se los voy a perdonar”, sentenció.

Fuente:

Las Más Leídas del Patagónico