Un adolescente de 15 años mató a un compañero y dejó heridos a otros dos este lunes por la mañana en la Escuela N°40 de la ciudad de San Cristóbal, provincia de Santa Fe. El ataque ocurrió minutos después de las 7, cuando los estudiantes recién ingresaban al establecimiento y aguardaban en el patio interno para el izamiento de la bandera.
El agresor ingresó con una escopeta de caza oculta dentro de un estuche de guitarra, algo que no generó sospechas porque era habitual que llevara el instrumento. La víctima, un estudiante de 13 años, quedó en medio de una ráfaga de entre cuatro y cinco disparos y murió en el lugar. Otros dos menores resultaron heridos, uno de ellos con lesiones de gravedad en rostro y cuello.
Según relató Axel, compañero tanto del agresor como de la víctima, los primeros disparos se produjeron en el baño de la planta alta del edificio. “Me dijeron que el chico fue primero a los baños de la parte alta. Ahí donde se encontró con la víctima y le disparó”, contó. De acuerdo con su reconstrucción, luego de esa primera detonación el tirador salió al hall de ingreso y efectuó al menos cuatro disparos más.
“Cuando vi que todos los chicos empezaron a correr y a gritar, yo salí corriendo para donde pude, sin mirar atrás”, relató Axel sobre la reacción de los alumnos. También contó que algunos compañeros afirmaron que el atacante salió del baño y gritó “sorpresa” antes de seguir disparando.
Para el joven, no se trató de un ataque dirigido a alguien en particular: “Fue a matar a todos, disparaba como ‘al que le pego, le pego’”, sostuvo. También se mostró sorprendido por el perfil del agresor, con quien compartía actividades fuera de la escuela. “Era amable, gracioso, buena onda, no se mostraba como un chico violento. Siempre se lo veía feliz, alegre”, dijo.
Axel señaló que no advirtió cambios previos en su conducta, aunque planteó posibles factores de contexto. “Era como que lo ocultaba bien y no lo demostraba”, dijo, y mencionó la posibilidad de situaciones de bullying o problemas familiares. “También puede ser un tema familiar que no está yendo bien, algunas discusiones o algo que lo llevaron a tomar esas decisiones”, consideró.
Desde el equipo docente, Carolina Morel reconstruyó los primeros momentos del ataque. “Fue una situación realmente extrema porque empezamos a sentir unos bombazos”, relató. En un primer momento pensaron que podía tratarse de una broma. “Jamás pensamos que eran disparos”, admitió.
La docente explicó que el personal se encontraba en la sala de profesores cuando comenzaron los disparos. “No alcanzamos ni a izar la bandera. Fueron estruendos muy fuertes”, dijo. La situación se volvió caótica cuando una docente ingresó al lugar gritando que un alumno estaba disparando. “Cerramos la puerta de la sala de profesores y arrinconamos una mesa para que no pasara”, relató.
“Una docente lloraba y gritaba ‘¡le está disparando a los chicos!’”, recordó Morel. “Perdí noción del tiempo”, sintetizó sobre esos minutos de confusión y miedo.
Tras el ataque, uno de los heridos fue trasladado de urgencia a Rafaela por impactos de perdigones en rostro y cuello. El parte médico indicó que se encuentra “hemodinámicamente estable y lúcido”, mientras continúan las evaluaciones por las múltiples heridas.