Ya habían pasado varias horas del incidente y Luis todavía no podía concebir lo ocurrido.
"Yo iba manejando en la calle Rawson llegando a la intersección con Belgrano, con el colectivo lleno de gente. Sentí un golpe y la gente gritó 'chofer, chofer, se desmayó un señor'. Entonces puse las balizas del colectivo y fui hasta donde estaba el hombre que ya estaba tirado en el piso y se retorcía. Le presionamos el pecho y le hicieron respiración boca a boca, ahí tosió y recuperó el aire", recordó en diálogo con El Patagónico.
Luis como pudo llegó al Hospital Regional. "Eran tres cuadras pero fueron más de quince minutos que a mí me parecieron tres días", reconoció a este diario.
En el trayecto abrió las dos puertas del colectivo para que ingresara aire. Los otros pasajeros sacaron pañuelos y camperas por las ventanillas alertando a los conductores para que abrieran paso.
Sin embargo, todo fue en vano. Los trabajos viales sobre la avenida Yrigoyen hicieron que fuera casi imposible llegar al hospital y los vehículos estacionados en el acceso del nosocomio impidieron entrar a la guardia.
El hombre finalmente falleció arriba de la unidad y todos los pasajeros se quedaron con la misma sensación: bronca, impotencia y desazón.