Un adolescente hurtó un celular en un bar y el dueño le ofreció trabajo

El dueño de un bar detuvo a un adolescente que le había robado el celular a una clienta y le terminó ofreciendo trabajo.

Todo sucedió este lunes por la tarde en un bar de la zona de Las Cañitas, en el barrio porteño de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Según se pudo ver en las imágenes de las cámaras de seguridad del local, un menor ingresó, se acercó a una mujer y le ofreció productos de limpieza.

Como la mujer se negó a comprarle, el dueño del lugar fue hasta la mesa y le pidió al menor de edad que se retirara: agarró los paños de limpieza y se retiró.

De inmediato, el hombre le preguntó a la clienta si tenía su celular y la mujer se dio cuenta que el adolescente se lo había robado. El dueño salió corriendo a atrapar al ladrón y antes de que el joven lograra escaparse, se trepó a sus espaldas y lo redujo.

A los segundos, vecinos que pasaban por el lugar y clientes de la cafetería se acercaron a la calle donde el dueño tenía reducido al joven. En todo momento, el menor gritaba de forma desesperada que lo liberen.

"Me pedía que lo suelte, que había robado para darle de comer a la familia", contó Martín, el dueño de la cafetería, en diálogo con la prensa.

También contó que "un hombre que en ese momento pasaba por la puerta lo tenía agarrado de la capucha y me pedía que no lo suelte, que le iba a venir bien pasar una noche en la comisaría".

"Mientras hacían el acta me comentaron que al mismo tiempo se denunciaron 5 hurtos con el mismo modus operandi, quizá el chico era parte de un grupo que intentó robar de manera coordinada", sostuvo.

El dueño relató un momento especial antes de que la Policía se lo llevara. "Uno de los empleados se acercó y me dijo ´se llama Martín, igual que vos´. No podía creer la casualidad. Antes de que se lo lleven, hablé con él. Le dije que tenía otras opciones y que, si no tenía para comer, podía venir porque no le íbamos a negar un plato de comida", contó.

Además, el hombre contó que le ofreció trabajo: "Hay que darle una oportunidad. Puedo tomar ese riesgo, aunque sea dos días para ver qué pasa. ¿Qué me dijo?, se le cayó una lágrima". El adolescente fue trasladado a la dependencia policial donde pasó la noche y quedó a la espera de la decisión del juez de menores en turno.

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