Un buzo quedó deformado al subir rápido a superficie

El peruano Alejandro Ramos terminó deformado después de sufrir un inusual accidente en el agua. Se vio obligado a ascender 36 metros de golpe sin hacer la descompresión correcta de su equipo de buceo y, por culpa del nitrógeno, ganó 30 kilos.

Willy, como lo llama su familia, vivió el más desesperante momento de su vida en un accidente de pesca hace cuatro años, que derivó en severos problemas respiratorios, fuertes dolores articulares y deformaciones físicas graves, que lo hacen ver “inflado”. El hombre no llega a los 1,60 metros de altura, pero viste camisetas gigantes como un jugador de fútbol americano. Vestirse es toda una hazaña, ya que sus hombros apenas caben en la ropa y la campera azul que suele utilizar a diario se la hizo un amigo con retazos por doquier. Su bíceps, por ejemplo, tiene un diámetro de 72 centímetros.

En 2014, el buzo ascendió a la superficie de manera muy rápida, lo cual generó que desarrolle la extraña enfermedad por descompresión, que ni los médicos entienden, ya que hasta hoy no hay solución posible: Ramos deberá vivir así para siempre. “La gente se para a mirarme como a un animal raro”, confesó Alejandro en declaraciones a la cadena BBC. Su caso está siendo estudiado por diferentes equipos médicos, lleva cuatro años en esta complicada situación, sufre serios problemas respiratorios y fuertes dolores articulares. “Yo quiero volver a bucear”, se sincera esperanzado.

El tema es que a mayor presión y mayor profundidad que se encuentre un buzo, el aire al que tenga acceso se comprimirá más. Cada vez que el buzo inspire a grandes profundidades, el aire contendrá más moléculas de nitrógeno y oxígeno que lo normal.

Como ya es sabido, nuestro organismo usa el oxígeno para sobrevivir. Pero ante esta particular circunstancia, el exceso de oxígeno no se acumula en el organismo. Todo lo contrario sucede con el nitrógeno, que al acumularse busca un lugar en la sangre y en los tejidos, informó diario El Comercio.

Martina Gómez, directora del Centro de Terapias Alternativas y Antienvejecimiento, explicó que el nitrógeno empieza a acumularse y genera una especie de aeroembolia, que es la formación de pequeñas burbujas en el torrente sanguíneo y en los tejidos débiles. Ahora la esperanza de Ramos es que la ciencia encuentre una solución para su problema, para que su cuerpo vuelva a ser el que era antes del accidente.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico