Una investigación judicial sacude a la provincia de Córdoba. El fiscal Iván Rodríguez encabeza una causa que involucra a un pastor evangélico y a varios de sus allegados, acusados de imponer un régimen de violencia y maltrato a niños, niñas y adolescentes en un hogar de la organización Remar, que debía brindarles cuidado y contención.
El viernes pasado, tras una serie de allanamientos en distintos domicilios de la capital cordobesa, en el interior provincial e incluso en el aeropuerto de Ezeiza, fueron detenidos el pastor, su esposa, su madre, su hermana, su cuñado y dos colaboradores cercanos. Todos quedaron imputados por los presuntos delitos de privación ilegítima de la libertad calificada, coacción y lesiones leves.
La pesquisa se inició hace apenas un mes, a partir de un pedido de antecedentes de un tribunal de adopción en el que un niño mencionó castigos físicos dentro de la Casa Hogar. Esa señal encendió las alarmas y derivó en la recopilación de testimonios y pruebas que apuntan a un sistema de sometimiento prolongado, basado en amenazas, aislamiento, restricciones de alimento y golpes.
Durante los procedimientos, los investigadores hallaron indicios de maltrato reiterado, relatos de jóvenes que habían pasado años en la institución y huellas físicas en algunos de los chicos. Lo que más preocupó a los equipos técnicos fue el estado emocional de los menores, marcado por el miedo constante, la obediencia forzada y la dificultad para expresar lo vivido.
En los operativos participaron más de 200 efectivos de la Policía Judicial, brigadas de Protección de Personas y personal de la Senaf, que dispuso un dispositivo de emergencia para resguardar a los niños y garantizar tanto su bienestar básico como su contención psicológica y social.
Si bien la investigación no apunta a la organización Remar en su conjunto, sí compromete directamente a la familia que administraba el hogar en Córdoba. Los detenidos serán indagados en los próximos días, mientras la Justicia analiza documentación, registros y dispositivos electrónicos secuestrados. No se descarta la aparición de más víctimas ni la participación de otros responsables.