Un peregrino en Portugal

Son varios los caminos por los que los peregrinos llegan a Santiago de Compostela, y el de mayor cantidad es el "francés" siendo Roncesvalles el punto más lejano en España de inicio, al pie de los Pirineos. Y el segundo en afluencia, es el "camino portugués", si bien muchos de los que llegan a la oficina de peregrinos a solicitar la compostela, lo iniciaron en la ciudad fronteriza española de Tui.
La posibilidad de andar caminando como peregrino además de la motivación interior que tenga cada uno es también una buena manera de conocer un país, y a mí me llevaría 25 días llegar a Santiago. Inicié mi camino en la gran catedral–fortaleza de Lisboa.
Y Lisboa es bien bonita, a orillas del estuario del rio Tejo, asentada sobre siete colinas con viejos tranvías, un casco antiguo con su catedral-fortaleza, iglesias, monasterios y conventos, calles empedradas, el castillo de Säo Jorge allá arriba y acá abajo, el barrio popular de A Baixa con sus estrechas y curvilíneas callejuelas. Pero también el camino me llevará a la moderna Lisboa, en el parque de las Naciones con sus edificios, salas de exposiciones, enorme terminal de autobuses y ferrocarril y el gran ponte Vasco da Gama cruzando el estuario.
Y por días, caminando me adentro en las áreas rurales de viñas, olivares, cereales y horticultura, deteniéndome para hacer noche en pequeños pueblos u otros más grandes como Santarém con todos los servicios. Al llegar a la cuidad de Tomar estoy a solo 28 Km del gran santuario de Fátima.
A la semana y media de haber iniciado mi camino llego a otra ciudad importante del camino, Coímbra, destacada por su universidad, la primera y por siglos, única de Portugal, pero también una ciudad donde se come muy bien y a buen precio. Y recorrerla es un placer.
Y otra semana más andando y siempre por un camino bien señalizado para los peregrinos, entro a Porto cruzando el río Douro por el gran ponte Dom Luis I, continuando hasta mi albergue en el seminario del Vilar, ubicado en el casco antiguo. Una vez dejada mi mochila solo se trata de caminar la ciudad para admirar la Ribeira con sus restaurantes y terrazas, los magníficos puentes de hierro, la Ze, iglesias, y casas con sus pinturas en azulejos y tener la posibilidad de conocer una de las librerías más bellas del mundo, la Lello&Irmäos.
En Porto el camino me da la opción de continuar por la costa a orillas del mar o ir por el camino del centro. Elijo éste, pasando por ciudades más pequeñas pero muy ricas en historias como en Barcelos con sus ornamentales gallos de la leyenda, o en Ponte de Lima un pueblo a orillas del rio Lima cruzado por un antiguo puente romano, realmente hermoso. Y desde allí, dos días más para llegar al río Miño, la frontera con España, estoy a 118 Km o sea cinco días para llegar a Santiago caminado por la verde Galicia.
Creo que la peregrinación jacobea no es un fenómeno de siglos pasados, sino es una realidad ininterrumpida desde su origen en el siglo IX, con más de una motivación para hacerla y teniendo muy presente lo que dijo un peregrino italiano del pasado en su diario "chi camina racconta, e, chi non camina ascolta", es decir "quién camina cuenta y quien no camino, escucha".
Y luego de conocer Portugal así, puedo decir que sí, que valió la pena el esfuerzo.

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