El permiso lo otorgó la jueza Andrea Brunetti en un método conocido como “gestación por sustitución”, cuando un embrión -conformado por óvulo y espermatozoide- se transfiere a otra mujer.
La resolución autoriza a la gestante a realizar la transferencia embrionaria con material genético de una pareja y a inscribir al niño por nacer a nombre de los padres genéticos.
Lo que motivó a la madre biológica a solicitarle a su hermana que le “prestara el vientre” fue que padece un síndrome que provoca que el embarazo se detenga cuando se encuentra en estado avanzado.
Luego de comprobarse esta patología, acudieron a este sistema y propusieron a la hermana, que ya tuvo embarazos de buen término y está en edad fértil.