Viena, más que una capital en el Centro de Europa

Arquitectura, arte, museos, recreación y noche se pueden disfrutar en esta ciudad capital, considerada una de las diez más lindas de Europa por sus características, y su importancia dentro de la historia de este continente.
A orillas del Danubio, Viena no es sólo la capital de Austria, sino también una de las ciudades más recomendadas para visitar en Europa, por ser considerada una de las más importantes y bellas del viejo continente.
La ciudad se caracteriza por su combinación entre lo antiguo y lo moderno, su arquitectura, y su vínculo con la música y el arte. Es que Viena, es la cuna de grandes compositores como Strauss, Beethoven o Mozart, y tiene más de 100 museos.
La metrópolis se encuentra entre las orillas del Danubio y las primeras montañas de los Alpes. Es la mayor ciudad del país con cerca de 1.600.000 habitantes y el centro neurálgico, económico y cultural del mismo.
Los vieneses presumen de que oscila entre el primer y segundo puesto de las listas de calidad de vida de ciudades del mundo, considerando la disponibilidad de educación, cultura y entretenimiento así como su limpieza, seguridad y alta profesionalidad y eficacia de los servicios públicos. El mejor momento para disfrutar de la ciudad, sin ningún inconveniente meteorológico, es durante el verano.
Allí el turista puede conocer el enorme Palacio Imperial de Hofburg, corazón y alma de Viena, y por supuesto el mayor representante de la poderosa familia imperial austriaca.
Hasta 1918 este fue el centro de poder del vasto imperio de los Habsburgo. Se localiza en los límites occidentales de la antigua ciudad amurallada y se extiende a lo largo de hasta doce edificios en los que quedan representados todos los estilos arquitectónicos de moda en cada época.
La construcción no comenzó a instancias de los Habsburgo, sino del rey Ottokar II de Bohemia y duque de Austria, quien trasladó la corte desde la cercana plaza de Am Hof a una pequeña fortaleza que ordenó levantar en el sitio del actual Schweizerhof, la Ala Suiza. Sin embargo esta estructura rectangular flanqueada por torres fue rápidamente modificada por Rodolfo I, el primero de los gobernantes de la dinastía de los Habsburgo, quien derrocó a Ottokar II en 1276 y amplió la fortaleza.
Hoy en día no hay rastros visibles de la estructura original. Son en total 15 alas. Incluso el Palacio Taroucca, que hoy aloja el museo Albertina, se considera  parte del palacio, tras su conexión estructural con el complejo, siendo el Ala Michael la parte más famosa del palacio.
Sin embargo, en Viena además de la arquitectura e historia hay mucho para disfrutar. Por ejemplo, el espacio público conocido como Prater, una esta extensa zona de bosques y praderas situada en el segundo distrito.
El mismo ha sido la zona de recreo favorita de Viena desde 1766, cuando el emperador José II abrió al público un antiguo coto de caza y equitación que la aristocracia vienesa tenía en el lugar.
El parque ocupa unos seis kilómetros cuadrados y entre sus espesos bosques se extienden decenas de instalaciones deportivas, cafeterías, restaurantes de comida típica, e incluso una micro nación: el Kugelmugel, cuya independencia fue declarada en 1984 tras una disputa entre el artista Edwin Lipburger y las autoridades austriacas sobre su permiso para la construcción de una casa de forma esférica.
Es que Lipburguer se negó a pagar impuestos al gobierno austríaco, comenzó a imprimir sus propios sellos, declaró la casa cómo república independiente, se declaró presidente y empezó a expedir pasaportes con esta nacionalidad. Sin embargo, fue arrestado y después de una temporada a la sombra, el presidente de Austria le concedió el perdón y Lipburger quedó en libertad y continuó con su país el cual hoy aún existe.
A pesar de semejante curiosidad, lo más famoso de Prater es su parque de diversiones, un recinto abierto repleto de atracciones, cada una de ellas mantenida y operada en forma independiente por empresarios individuales que determinan sus propios horarios, precios, y, en gran medida, las políticas y prioridades de acceso.
La estrella del gran parque se encuentra en el extremo más cercano a la entrada de la circunvalación. Aquí se encuentra la Noria Gigante, que fue construida en 1897 como atractivo principal de la Exposición Universal y alcanza 67 metros de altura en su punto más alto.
A lo largo de su historia la noria ha logrado sobrevivir a los dos grandes conflictos bélicos mundiales, sin embargo durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial los bombardeos la destruyeron parcialmente. A pesar de que fue reparada en un tiempo récord, sólo pudieron ser instaladas 15 de las 30 cabinas que tenía en sus inicios.
Alguna de las cabinas que no pudieron ser colgadas se sitúan a los pies de la noria a modo de exposición, a través de la cual se rememoran diferentes épocas del pasado de la capital: el Imperio Romano, la Edad Media, las guerras contra los turcos, la Exposición Mundial de Viena o las catástrofes ocurridas durante las guerras mundiales.

DE NOCHE TAMBIEN SE DISFRUTA
La capital también disfruta de una vida nocturna joven y muy dinámica con cientos de bares, locales de actuaciones y discotecas distribuidos por el centro de la ciudad y algunos de los distritos cercanos.
Allí se destacan las Heuriger, tabernas típicas de características por sus vinos y su comodidad, llamada en alemán austriaco Gemütlichkeit. Cada Heuriger solo puede, por ley, vender los vinos de propia cosecha, y servir una cantidad de alimentos limitada que generalmente se sirve en bufetes, además de permanecer abierta un periodo de tiempo anual. Algunas ofrecen visitas a sus viñedos y bodegas.
Uno de los lugares más extraordinarios donde se concentran bares y salas de conciertos es la avenida Gürtel. En verano estos locales suelen abrir estupendas terrazas que permanecen abiertas toda la noche. Además, este mes en esa ciudad se celebra la Gürtel Night Walk, una fiesta nocturna en la que las calles de alrededor se llenan de música en vivo y miles de personas.
La noche vienesa resulta muy particular ya que permite combinar bares y entornos de ocio con cultura ya que varios de sus museos mantiene, al menos una noche a la semana, sus puertas abiertas hasta las 21.

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