Con 35 audios de WhatsApp pidió disculpas por robarle el teléfono a la novia de su amigo

La damnificada se enteró también que el ladrón era un amigo de su novio. Este decidió recuperar el dispositivo de su pareja, pero el arrebatador negó ser el autor del robo hasta que confesó.

Como había informado ayer El Patagónico, una joven fue despojada de su teléfono celular el lunes a la noche en una parada de la Línea 2 en la zona céntrica. La damnificada luego reconoció a bordo del colectivo al delincuente, a quien otros pasajeros le propinaron una paliza intentando hacer justicia por mano propia. Más tarde la damnificada se enteró también que el ladrón era un amigo de su novio. Este decidió recuperar el dispositivo de su pareja, pero el arrebatador negó ser el autor del robo hasta que confesó y le envió 35 audios para disculparse.
El lunes a la noche Nahir esperaba el colectivo en la parada de Rawson y Belgrano cuando fue sorprendida por un delincuente, quien bajo amenazas le arrebató el teléfono celular y luego escapó. La joven ascendió luego a un colectivo de la línea 2 y reconoció que el delincuente iba sentado en una de las butacas e inmediatamente le reclamó que le devolviera su teléfono.
Según el testimonio de la víctima, el ladrón se negó a devolverle su celular y se puso violento. Ese gesto le valió la indignación de otros hombres que iban a bordo del colectivo que no dudaron en darle un escarmiento y dejarlo en la calle.
Cuando llegó a su domicilio, la damnificada se dio cuenta que el malviviente no era ni más ni menos que un amigo de su novio, quien enterado de lo ocurrido le recriminó la acción que mantuvo contra su pareja.
El delincuente le aseguró que él no había robado nada y que su novia estaba confundida. “Ella te miente”, fue uno de los primeros mensajes de textos y audios de WhatsApp."Mirá que le voy a andar robando a tu novia ¿Con qué se va a comunicar?, pensá con la cabeza”, reclamó insistente.
Inmediatamente pasó al llanto y aseguró: “¿vos te pensás que yo, siendo amigo tuyo, le voy a robar el celular a tu novia?". Los lamentos continuaron hasta que manifestó que el teléfono lo había encontrado en un asiento. “¡Andá a preguntarle a Patagonia, boludo!”, afirmó.
La seguidilla de audios pasa de la negación al llanto y luego al reconocimiento enfurecido por el escrache que la pareja había iniciado en su contra. Las excusas se convirtieron en condiciones cuando el joven sostuvo: “hoy te puedo dar la batería, después vemos lo de la memoria”, pero la pareja de la damnificada le exigió el equipo completo.

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