La familia de Rodrigo Hredil pide colaboración en la búsqueda

A casi un año de su desaparición, la familia de Rodrigo Hredil -el joven que se marchó de su casa en Las Grutas el viernes 31 de julio del año pasado aquejado por un brote psicótico-, llegó a Comodoro Rivadavia siguiéndole los rastros desde El Bolsón. En esa localidad testigos señalan haberlo visto acompañado de una pareja de mochileros y que pernoctó dos noches en el hospital. Los padres del joven han seguido sus pasos por Cutral-Có y piden ayuda a todo el sur para encontrarlo. Exigen a las autoridades policiales de Río Negro, Neuquén y Chubut que encuentren al joven que "se pasea indocumentado".

A casi un año de su desaparición, los padres de Rodrigo Hredil, Celia y Fernando, anduvieron por Comodoro Rivadavia en busca del joven que se fue de su casa el 31 de julio del año pasado, un día después de que sus familiares le plantearan la posibilidad de comenzar un tratamiento luego de un brote psicótico.
La familia llegó a Comodoro desde El Bolsón donde recabaron por su propia cuenta varios testimonios que lo ubicaron a Rodrigo en el lugar en compañía de una pareja de mochileros, uno de ellos malabarista, con los que compró un encendedor en una despensa.
Incluso, según el testimonio de una enfermera, Rodrigo pernoctó dos noches en el hospital de El Bolsón. También lo habrían visto hacer dedo hacia el sur. Por eso su familia visitó Comodoro en su regreso hacia Las Grutas.
La familia se puso en contacto con la Brigada de Búsqueda de Personas a cargo del oficial Hugo Morales y difundió el caso en radios, canales y diarios de esta ciudad. El objetivo es que el caso se difunda también en el sur de Santa Cruz y todo el sur de Chubut.
La familia en una suerte de curso acelerado de detective privado, ha trabajado mucho en la búsqueda de testimonios desde el 20 de junio pasando por Cutral-Có, El Chocón y El Bolsón. Ya habían recorrido Villa La Angostura y Bariloche. Es que en un puesto de tortas fritas dijo que iría a El Bolsón a recorrer la cordillera. Por eso la familia recorrió la comarca andina.
"El debía empezar un tratamiento, se resiste y al día siguiente escapa. Sufrió un delirio de persecución, se desconectó de todo. Anda en situación de calle, indigente, durmiendo al intemperie", contó Celia. "Anda dando vueltas por las tres provincias indocumentado, las autoridades se deben redimir y decir estamos para algo, servimos para algo, y encontrarlo", exigió Fernando, su padre.
"Yo necesito hablar con él, abrazarlo, lo estoy necesitando", dijo su madre.
En Las Grutas se hacen marchas de la luz, para que se encuentren Rodrigo y su familia.
El calvario comenzó al volver de las vacaciones de invierno del año pasado. "En la convivencia es difícil prevenir un problema psicológico, de un brote psicótico, cuando le plantearon el tratamiento, dijo que él debía controlarse solo, y al día siguiente se va", añadió su madre.
Mide 1,90 metro, usa brackets, tiene pelo lacio, ojos claros y es desalineado. Y debajo de la tetilla izquierda tiene un tatuaje con el nombre de su abuelo Juan Bautista Araya. Los que puedan aportar algún dato se deben comunicar al 02934-497096 (Policía), 02920-15473465 (madre) o 2920-15405004 (padre).
"Yo le pido a las autoridades de las tres provincias (Río Negro, Neuquén y Chubut) que ya sabemos que anda, que nos ayuden en la búsqueda. Nosotros vamos a volver, pero lo único que nos queda es la ayuda de las autoridades, que nos digan señores vengan acá está Rodrigo, entonces ahí volveremos a creer recién en ellas. Porque anda indocumentado", se quejó Fernando.
Hredil desapareció el viernes 31 de julio de 2015, después de pedir ayuda en la comisaría de Las Grutas, afirmando que "escuchaba voces" que le pedían que "mate a su padre". En la guardia, lo dejaron salir a la vereda y a partir de allí se perdió su rastro.
"Desamparo y desprotección de parte de la Justicia. Lo que hacen es lo más fácil, indagar a la familia, que el problema y la culpa la tiene la familia, entonces cerramos el caso y listo, ya está. Hasta hemos tenido allanamientos", afirmó Celia.
Es que en los albores de la causa allanaron tanto la vivienda de la familia, como la empresa en la que Rodrigo trabajaba con su padre en Las Grutas.

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