La mamá de un preso le quiso pasar droga entre la comida

Brenda Millán, la madre del detenido Mariano Figueroa implicado en el robo al coleccionista de armas, fue demorada ayer por querer suministrarle droga a su hijo. En medio de la carne que acompañaba el guiso del arroz, ocultó cuatro envoltorios con cocaína y 15 pastillas ansiolíticas. Fue imputada y quedó en libertad.

El sábado último Brenda Millán (35) se presentó en la redacción de El Patagónico para cuestionar la decisión del juez Martín Cosmaro en relación al violento robo que su hijo Mariano Figueroa (18) habría perpetrado junto a otros cinco sujetos en el domicilio de la calle Ramos Mejía, casi Yrigoyen.
El magistrado le decretó al sospechoso la prisión preventiva hasta el 13 de marzo, debido a la gravedad del ilícito ocurrido el miércoles 11 de enero, en donde sustrajeron unas 40 armas de fuego y una importante suma de dinero. El propietario fue golpeado y toda su familia amenazada.
La mujer reconoció ante este diario que “yo sé que mi hijo hace 'cagadas' y siempre ha estado en el tema de la droga. Yo me hago cargo, pero en este asalto no tuvo nada que ver. No tienen huellas y no tienen nada. Mi hijo no va a quedar preso; que se entreguen los que fueron".
Ayer la mujer volvió a ser noticia. Esta vez fue por querer ingresarle dos tipos de drogas distintas a la celda donde se encuentra alojado su hijo en la Seccional Tercera. Según informaron las fuentes oficiales, eran las 13 cuando Millán se presentó en el horario de visita de los detenidos. Había preparado un arroz con tuco que contenía grandes trozos de carne de vaca, se informó. A más de un uniformado, el aroma de la comida le despertó el apetito.
Si bien los efectivos encargados de la requisa de los familiares de los presos vieron que en apariencia era comida y nada más, en la revisión minuciosa hallaron entre la carne tres envoltorios que contenían quince pastillas que serían de Clonazepan (que actúa sobre el sistema nervioso central), y una cuarta bolsita que contenía 25 gramos de cocaína, según determinaron las pruebas químicas que efectuó el personal de Drogas Peligrosas.
De inmediato, la mujer fue demorada y puesta a disposición de la Justicia federal que la notificó del delito y luego la dejó en libertad. A pesar de que la mujer admitió el problema adictivo de su hijo, lo cierto es que con su acción ella misma demostró que no está entre sus prioridades ayudarlo en la desintoxicación.

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