Mallorca: playas, naturaleza, cultura y aventura

Acantilados, montañas con vistas increíbles, playas vírgenes, paseos por la historia, son sólo alguna de las cosas que se pueden encontrar en los distintos lugares de norte a sur y de este a oeste de la isla.

Con casi 80 kilómetros de distancia de un extremo a otro, sobresale por su diversidad la isla Mallorca. A lo largo de sus 550 kilómetros de costa se encuentran algunas de las calas y arenales más hermosos del Mediterráneo: playas blancas dotadas con todos los servicios conviven con diminutas ensenadas entre pinares y acantilados en el norte.
La capital de la isla de Mallorca, situada en la bahía de su mismo nombre, posee un clima privilegiado todo el año con unos 17,9 °C de temperatura media anual. Conocida por su turismo de sol y playa, posee además un precioso casco antiguo. La Catedral, el Palacio de la Almudaina, la Lonja y la Plaza Mayor son algunos de los rincones más especiales.
El paisaje de la isla está surcado por calas, playas y acantilados en la costa, mientras que en el interior esperan localidades típicamente mallorquinas y sierras con alturas de 1.500 metros. Una riqueza paisajística y cultural que invita a recorrer cada palmo de Mallorca y a profundizar en la gastronomía isleña.
Sus aguas claras y limpias son ideales para bañarse y para practicar actividades náuticas como submarinismo, windsurf, pesca, vela o incluso surf. Aunque no son los únicos deportes que puede realizar: existen numerosos campos de golf, de diseño cuidado y perfectamente integrados en el entorno, que se adaptan a cualquier nivel.
La naturaleza también tiene un lugar destacado. Cerca del 40 por ciento del territorio está protegido. Con un paisaje marcado por los contrastes, destacan los espacios de la Sierra de Tramuntana, al norte, con picos que superan los 1.400 metros, y el Parque Nacional Marítimo y Terrestre de Cabrera, un conjunto de islas e islotes ubicado a poco más de una hora de navegación.
Cada rincón de Mallorca es inigualable. Hay multitud de itinerarios y senderos, tanto por el litoral como por el interior, perfectamente indicados y con paneles informativos, que le permitirán descubrir su diversidad caminando o en bicicleta.
La cultura es uno de los principales elementos de la isla. Durante todo el año se suceden festivales, conciertos, certámenes literarios, exposiciones. El centro cultural lo ocupa la capital, Palma de Mallorca, que destaca por su casco histórico y su divertido ocio nocturno.
Además, la isla está excelentemente comunicada a través del aeropuerto internacional de Son Sant Joan, a ocho kilómetros de Palma, y mediante los barcos y líneas regulares que parten del puerto de Palma y de Alcúdia.
En la costa oeste de la isla, las Cuevas del Drachson una visita obligada. Están a 65km. de Palma y son un destino perfecto para una excursión en coche. Son uno de los principales atractivos turísticos. En el interior de las cuevas se esconde el lago Martel, considerado uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo. Es posible darse un paseo en bote por sus aguas. Un poco más alejadas están las Montañas Tramuntana, que ofrecen uno de los paisajes más espectaculares de la isla. Valldemossa es famosa por ser la antigua residencia de Fréderic Chopin y su amante George Sand; el pueblo de artistas de Deià está lleno de elegantes galerías de arte, cafeterías y restaurantes.
Las montañas de la Tramuntana ofrecen al visitante uno de los paisajes más espectaculares de la isla. Por eso, esta área ha sido considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La mejor manera de adentrarse y explorar la sierra es hacer una excursión en coche, aunque también existe la posibilidad de hacer rutas de senderismo.

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