Marshall Breeding: "internet no desplazó la función que cumplen las bibliotecas"

"Aquellos que solo confían en la red abierta acceden a información que no siempre es confiable y distorsiona su conocimiento y educación. Las bibliotecas son buenos vehículos para poder transmitir conocimientos de alta calidad y también para ayudar a los usuarios a saber qué es confiable y qué no lo es respecto de lo que encuentran en internet", planteó.

Invitado por la Dirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura de la Ciudad de Buenos Aires, el experto estadounidense en bibliotecas Marshall Breeding participó en el "Encuentro de red de bibliotecas públicas" y disertó sobre los desafíos que enfrentan las bibliotecas ante el avance de las nuevas tecnologías y los diferentes accesos de acuerdo a las comunidades en las que se desarrollan.
Breeding, consultor, escritor y conferencista, es el creador de libraries.org, un directorio global de bibliotecas. También es Editor para Smart Libraries Newsletter, publicada por la Asociación Bibliotecaria Americana (ALA), y autor de varios libros sobre el tema.
En diálogo con Télam, se refirió a la diferencia de modalidades de acceso a la lectura en distintas partes del mundo y al rol de la bibliotecas en el mundo contemporáneo.

- Télam: ¿Cuáles son los desafíos de las bibliotecas ante las nuevas tecnologías?
- Marshall Breeding: Las bibliotecas enfrentan distintos desafíos según las partes del mundo, pero el mayor sigue siendo cómo adquirir nuevos recursos, nuevas tecnologías. La cantidad de financiamiento de las bibliotecas nunca es suficiente para lo que quieren hacer. Los dilemas también dependen del contexto: algunas bibliotecas tienen que cubrir las faltas que se ven en la sociedad en cuanto a educación, alfabetización y recursos de información.

- T: ¿La incorporación de tecnología ha generado más o menos lectores?
- MB: Creo que más lectores, pero de diferentes maneras. La tecnología permitió llegar a aquellos usuarios que no vendrían a la biblioteca para adquirir contenidos, servicios, programas, lo cual expande el alcance de las bibliotecas. No es mágico, pero ayuda.

- T: Antes de internet se consideraba que la biblioteca reunía todos los saberes, ¿qué lugar y rol ocupan hoy a partir del desarrollo tecnológico?
- MB: Internet no desplazó lo que hacen las bibliotecas. Las bibliotecas y librerías han existido desde el comienzo de ambas instituciones, y las opciones de comprar libros o tomar préstamos gratis de las bibliotecas van a convivir en el largo plazo. Las bibliotecas ponen a disposición de los usuarios mucha información en la web: artículos de investigación, de alta calidad, recursos confiables que no están necesariamente disponibles en la web abierta. Aquellos que solo confían en la red abierta acceden a información que no siempre es confiable y distorsiona su conocimiento y educación. Las bibliotecas son buenos vehículos para poder transmitir conocimientos de alta calidad y también para ayudar a los usuarios a saber qué es confiable y qué no lo es respecto de lo que encuentran en internet.

- T: En su conferencia mencionó una situación en la India sobre las dificultades que se plantean ante la falta de energía eléctrica y la imposibilidad de acceso a las tecnologías.
- MB: Fue una buena oportunidad para ver cómo es la experiencia en una parte del mundo tan diferente, pero no se trata solamente de la situación india, sino de una capa de la sociedad que está fuera de la visión de nosotros, que vivimos en otras partes del mundo más prósperas. Una situación similar podría ser un pueblo en los Andes, por el tipo de dificultades, y tal vez en ciudades remotas de los Estados Unidos; en grupos aborígenes veríamos los mismos desafíos. No estoy hablando sobre un mundo desarrollado y en desarrollo: el mundo es más complejo que esto. Los ricos y los pobres coexisten en todas partes del mundo, no muy lejos unos de otros, y la tarea de la biblioteca es, tal vez, acortar esa brecha. Espero que no sea inalcanzable.

- T: Usted dijo que en las grandes bibliotecas públicas de los Estados Unidos en un año se prestaron de 20 a 30 millones de libros, ¿qué piensa de quienes vaticinan la desaparición del libro impreso?
- MB: Esto muestra la vitalidad de las bibliotecas, y también que los lectores tienen en un interés vigoroso en acceder a los materiales. Algunos de esos lectores compran libros en librerías o sitios electrónicos como Amazon, pero el interés por la lectura es tan vasto que también quieren tomar libros prestados de la biblioteca. Dentro de esa misma comunidad, en Nueva York, hay ciertas vecindades donde la gente tiene apenas para comer y pagar el alquiler, y aún en una de las ciudades más ricas del mundo las bibliotecas pueden proveer material de lectura a gente que de otra manera no tendría acceso a él. Esto refuerza la vitalidad de las bibliotecas y muestra cuánto se las necesita en la sociedad de hoy.

- T: De acuerdo a su experiencia, en la región de Escandinavia -Noruega, Suecia y Dinamarca- hay más interés por el libro electrónico que por el impreso, ¿por qué cree que sucede eso?
- MB: En Escandinavia el nivel de recursos económicos es mayor que en otras partes del mundo, aún respecto de los Estados Unidos, y tienen acuerdos con las editoriales que son más favorables para las bibliotecas. En los Estados Unidos las editoriales piensan que las bibliotecas compiten con ellas, que si la biblioteca presta un libro pierden una venta. En oposición a este pensamiento, yo creo que si una biblioteca presta un libro se incrementa el interés por la lectura y hace que la gente compre más libros. En Escandinavia si una biblioteca presta un libro, el gobierno le paga a la editorial un monto de dinero por cada préstamo que realiza, lo cual representa un modelo bastante diferente.

- T:¿Cómo ve la situación en la Argentina con respecto de la demanda de libros y acceso a la lectura?
- MB: En Buenos Aires, que es una capital más o menos próspera, el acceso a libros y bibliotecas es bastante bueno, y tiene un buen punto de comparación con capitales de otros países. Tal vez no con tanta tecnología, pero puede cubrir las necesidades. Me impresiona la red de bibliotecas populares, integrada por bibliotecas cívicas, que se administran dentro de la misma comunidad distribuida en toda la Argentina y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) les presta tecnología a todas ellas, lo cual es bueno. En los Estados Unidos las bibliotecas pequeñas tal vez no tienen ese tipo de apoyo: esto deshace el estereotipo de que tal vez en los Estados Unidos el acceso es mejor que en otras partes del mundo.

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