Más de 10 mil petroleros se movilizaron en defensa de sus puestos de trabajo

Más de 10 mil trabajadores petroleros se movilizaron ayer en Comodoro para exigir que haya precisiones sobre el futuro de la actividad y se eviten despidos luego del vencimiento del plazo original del acuerdo de precios. Buscan impedir el avance de las políticas de mercado que impulsa el nuevo Gobierno nacional.

Mientras los legisladores nacionales de Chubut se reunían en Rawson con el gobernador
Mario Das Neves, fueron el ministro de Hidrocarburos, Sergio Bohe, y el secretario de Trabajo, Marcial Paz, los referentes de Provincia en una movilización que también encabezaron el intendente, Carlos Linares, y su vice, Juan Pablo Luque, acompañando a los referentes de los gremios petroleros, Jorge Avila, y José Llugdar.
Otros presentes fueron los intendentes de Sarmiento y Caleta Olivia, Ricardo Britapaja y Facundo Prades, respectivamente, así como los diputados provinciales Viviana Navarro, David González y Carlos Gómez. Llamó la atención la ausencia del jefe comunal de Rada Tilly, Luis Juncos.
La columna de trabajadores comenzó a concentrarse sobre las 10 en la antigua sede del gremio petrolero, ubicada en Viamonte al 700, para llegar al centro por calle San Martín. Cubrieron siete cuadras de hombres y mujeres movilizándose a pie, para llegar a la catedral San Juan Bosco minutos antes del mediodía, luego de haber surcado el casco céntrico por la calle San Martín y Güemes para retomar por Rivadavia. Le entregaron al obispo, Joaquín Gimeno Lahoz, un documento de cinco hojas en la que piden la intervención eclesiástica para convocar a una mesa de diálogo hidrocarburífero; garantías por el sostenimiento de las fuentes laborales y el desarrollo sustentable de la cuenca, además de plantear su oposición al avance de una política de libre mercado, que según el sector deja de rehenes a los trabajadores como variable de ajuste en nombre de la "competitividad" que pregona el gobierno de Mauricio Macri.

"ESTO RECIEN EMPIEZA"
El planteo de los trabajadores es que estas políticas dilatan las decisiones nacionales que tienen la necesidad de reactivar los pozos paralizados en el plan vacacional como primera medida, pero que concretamente apuntan a hacer uso de una cláusula del acuerdo de precios que prevé aplicar una prórroga automática por otro año.
Así lo explicó Carlos Gómez, el referente petrolero en la Legislatura, que recordó la existencia de este articulado, indicando que de no aplicarse esta extensión, un barril a 35 dólares hace inviable cualquier posibilidad de inversión, "por lo tanto están peligrando todos los puestos de trabajo".
En ese mismo sentido se manifestó Avila, señalando que la movilización tuvo por objeto "abrirle los ojos al Gobierno nacional, que no solo tiene responsabilidades políticas, sino con toda esta gente que son sus trabajadores".
En el atrio de la Catedral, el flamante titular de Petrominera tendió la carpeta al obispo explicando que la entrega tenía por objeto salvaguardar la ciudad. "Necesitamos tener garantías para que el día 10 de enero, los 46 equipos que están parados vuelvan a la activad de a poco. En nombre mío y de todos, le hacemos entrega para que podamos salir adelante de esta situación que es crítica para los trabajadores", dijo, agradeciendo el acompañamiento y subrayando que también tenían el apoyo del gobernador Mario Das Neves, que se había comunicado telefónicamente.
El obispo Gimeno Lahoz recibió el escrito destacando que la movilización hablaba de toda una comunidad apoyando en una situación difícil, e hizo votos para que esa fraternidad evidenciada ayer sea de ayuda también en otras circunstancias. "La Iglesia quiere ser lugar de encuentro donde se pueda realizar un diálogo y buscar una repuesta lo más positiva posible", señaló.
En lo que fue un breve intercambio de palabras dado el contexto, el referente de los petroleros privados agradeció el recibimiento y sostuvo que se estaba en presencia de una comunidad movilizada en una ciudad que debe salvaguardar sus puestos laborales y no puede permitir que se repitan los sucesos de 1998, cuando en un mismo día se repartieron 3.600 telegramas de despido.
"Nosotros queremos volver a trabajar en paz. Esta es una ciudad de trabajo que no va a permitir que nadie se quede con el esfuerzo y el fruto del trabajo de nuestra gente; vamos a defender la dignidad", dijo Avila antes de que comenzara la desconcentración, subrayando que "esto recién empieza, y nosotros no queremos ser duros pero no vamos a ser unos simples admiradores. No vamos a dejar que pase lo del '98; lo que les pasó a nuestros padres. Vamos a defender la YPF del Estado y los puestos laborales de todos".

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico