Primero les tirotearon la casa y después se la usurparon

Una familia de Ciudadela sufrió el asedio de la delincuencia durante el fin de semana, primero con el tiroteo a su vivienda y luego con la usurpación de la propiedad.

La Policía de Mosconi detuvo a los intrusos por violación de domicilio y les restituyó la casa a los damnificados. Se abrió una causa porque la familia denunció también que le faltan algunos muebles.
Una mujer que vive con sus hijos en la calle Código 1975 al 2.100 sufrió el fin de semana primero un tiroteo en su vivienda, por lo que temió por su seguridad y buscó refugio en lo de un familiar. Pero al volver al otro día, su casa ya estaba usurpada.
El asedio de la delincuencia en el nuevo barrio de plan de viviendas del IPV en Ciudadela es similar a la modalidad que se emplea hace tiempo en las 1008 Viviendas, donde los delincuentes amenazan a las familias hasta que logran que abandonen sus hogares por temor, para así usurparlas. Lo mismo hacen en otros sectores donde la policía circula poco, como las 1311 Viviendas o los barrios linderos con el cerro Chenque donde hay especialistas en ello. En tal sentido, son históricas las denuncias contra la familia Nieves.
Según informó la Policía a El Patagónico, en este caso la mujer que fue víctima de las agresiones con arma de fuego en su vivienda y luego perdió hasta los muebles en la posterior usurpación, hace tres semanas que es hostigada por una banda de delincuentes del barrio.
La vivienda ya fue tiroteada en otras ocasiones y según estiman los policías es por diferencias que tienen los hijos de la mujer con un grupo conflictivo del sector. Este último cuenta con antecedentes policiales y desde allí se habría producido el tiroteo a la vivienda, que finalmente una pareja usurpó durante el fin de semana, mientras la familia se había resguardado en la casa de un familiar.
El sábado cuando se fueron, las víctimas habían dejado todo cerrado, pero el domingo al volver se encontraron con unos intrusos en el interior de la casa.
La puerta estaba barreteada y adentro se hallaba una pareja oriunda del Máximo Abasolo, familiares de algunos de los integrantes de la banda conflictiva del barrio.
Ante la denuncia de la víctima, la Policía se hizo presente e ingresó a la vivienda, llevándose detenido por violación de domicilio a Gabriel Guichapani, de 43 años, y a Mariana Salvo, de 40.
En forma paralela, la Policía abrió una causa por robo ya que faltaban algunos muebles de la vivienda y otros objetos. La vivienda finalmente fue restituida a la familia que es víctima de los hostigamientos.
Muchos vecinos temen que la modalidad se instale en el barrio, afectando a los más humildes que mucho esfuerzo hicieron para tener un techo propio.
En diálogo con El Patagónico, los vecinos del barrio atribuyen a las autoridades el origen del conflicto, "por haberles entregado viviendas sociales a hombres con antecedentes policiales y con problemas en otros barrios de la ciudad".

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