Trump le prometió a las automotrices menores regulaciones medioambientales

El magnate electo presidente además revivió ayer los proyectos de dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el gobierno de Barack Obama ante la fuerte presión de grupos ambientalistas.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo a los directivos de General Motors (GM), Ford y Fiat Chrysler (FCA) que reducirá normativas, regulaciones medioambientales e impuestos para favorecer la vuelta de fábricas a Estados Unidos.
Trump inició su reunión en la Casa Blanca con los máximos directivos de los tres principales fabricantes estadounidenses de automóviles afirmando que no se había ensañado con el sector a pesar de sus constantes críticas y amenazas a los fabricantes.
"Estamos dando un gran empujón para que se construyan en Estados Unidos plantas de montaje, y otras fábricas, Mary te lo prometo, no están siendo señalados, de muchos productos", declaró Trump dirigiéndose a Mary Barra, la consejera delegada de GM.
Desde hace meses, Trump ha amenazado a los fabricantes de automóviles con aranceles de hasta el 35% en aquellos productos que importan desde México.
En respuesta, el sector ha anunciado en las últimas semanas miles de millones de inversiones en Estados Unidos y en el caso de Ford, la cancelación de una planta de montaje en México.
Trump, que el lunes se reunió con un pequeño grupo de directivos de algunas de las mayores empresas estadounidenses, añadió que está "trayendo de vuelta a Estados Unidos a lo grande el sector manufacturero".
"Estamos reduciendo los impuestos de forma sustancial y estamos reduciendo regulaciones innecesarias", agregó el gobernante.
"Vamos a hacer el proceso mucho más sencillo para las compañías de automóviles y todo el que quiere hacer negocios en Estados Unidos. Creo que van a ver que pasará de inhóspito a muy hospitalario. Creo que nos convertiremos en uno de los países más hospitalarios y ahora mismo no lo somos", continuó.
Trump terminó señalando que es "en gran medida, un medioambientalista" pero que va a reducir los requisitos medioambientales.
"Vamos a hacer un proceso breve. Vamos a dar o no el permiso pero se va a saber muy rápido. Y en general vamos a dar los permisos. Vamos a ser muy amigables", terminó declarando.

POLEMICOS OLEODUCTOS
Trump además revivió ayer los proyectos de dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el gobierno de Barack Obama ante la fuerte presión de grupos ambientalistas.
Mediante la firma de dos decretos, Trump reflotó el extenso oleoducto Keystone XL, que transportaría crudo desde Canadá a refinerías en Estados Unidos, y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte.
Mientras firmaba uno de los decretos, Trump dijo que el oleoducto Keystone XL "estaba en disputa" y se renegociarán los contratos.
De acuerdo con Trump, el proyecto representa "muchos empleos. Serán 28.000 puestos de trabajo. Excelentes puestos de trabajo de construcción".
Al firmar luego el decreto sobre el oleoducto de Dakota, el mandatario también apuntó que será objeto de renegociación.
"Insisto en que si vamos a construir oleoductos, que las tuberías sean construidas en Estados Unidos", dijo. "Vamos a construir nuestro propio oleoducto, nuestros propios caños, como era en los buenos tiempos", añadió.
El proyecto Keystone XL había sido descartado por Obama, ante la enorme presión que ejerció la comunidad ligada a la protección ambiental.
En tanto, el oleoducto de Dakota del Norte se había convertido en el centro de una polémica interna en Estados Unidos.
Grupos indígenas y agrupaciones de apoyo organizaron una encarnizada resistencia al proyecto, con intensa movilización que incluyó celebridades del cine.
La tribu Sioux temía que la construcción del oleoducto en su territorio promueva contaminación de las aguas y la destrucción de áreas que consideran sagradas.

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