Vecinos de la Kennedy pasaron el "Día del Trabajador" sacando barro de sus casas

El agradable feriado para los habitantes de la avenida Kennedy, desde Scalabrini Ortiz a Congreso, fue aprovechado para limpiar el frente de sus casas. Ese sector aún permanece anegado con problemas cloacales. Un integrante de Prefectura sacaba a pala más de un metro de arena de la puerta de su domicilio, mientras una jubilada estaba abocada a la misma tarea con jóvenes voluntarios de una iglesia.

Graciela Cifuentes es una jubilada que hace más de 30 años reside sobre la avenida Kennedy al 3.100 y, al igual que muchos de sus vecinos, ayer en el Día del Trabajador estaba abocada a sacar barro del frente de su inmueble. Lo hacía junto a cuatro jóvenes, dos de ellas mujeres, que paleaban para descubrir un caño de gas arrasado por el barro.
Ante la presencia de un equipo periodístico de El Patagónico, el hombre afirmó: "desde el primer día estamos sacando barro y si no lo saco, me tapa directamente. Es un sufrimiento después de todo lo que nos tocó. No hemos recibido ayuda todavía, va todo muy lento, estamos viviendo con el agua continuamente".
Los jóvenes pertenecientes a la iglesia Vientos de Cambio que funciona sobre la calle Manuela Pedraza y Díaz Vélez "pasaron, me vieron sola porque yo estaba esperando ayuda de amigos y ellos empezaron a ayudarme con muy buena voluntad", destacó Graciela.
Tanto su vivienda como el local comercial que tiene para alquilar se taparon de arena que durante el primer temporal fue acumulada por personal municipal sobre el bulevar de la avenida. "No se ha planificado y creo que hay gente estudiosa que tiene que estar preparada para todo esto", cuestionó.
El salón tiene que ser refaccionado por completo, debido a que se rompió el vidrio de la puerta, "donde el barro tuvo todo el permiso de meterse", graficó. Ante tal situación la mujer perdió a los inquilinos del comercio y también de una casa que tiene en alquiler.
"Eran mi sustento, yo soy jubilada y la verdad que siempre hay que poner el lomo. Hace 30 años que vivimos con los vecinos, nos conocemos todos porque todos hemos empezado con mucho sacrificio y te das cuenta que hoy lo perdimos. Yo ruego que se dé pronta respuesta, no podemos seguir esperando", reclamó Graciela.
Para la mujer, "hay quienes han recibido ayuda y quienes estamos totalmente a la buena de Dios y como podemos. Hay una gran parte de Comodoro que está totalmente ajena a la situación porque vos cruzas la Roca y es otro mundo. Y el que no viene hasta acá no sabe la situación que se vive. Una cosa es vivirla y la otra es ver la foto".
Graciela resaltó que "son los primeros periodistas que vienen a visitarnos, no vino nadie más. Somos los últimos en la cola, como siempre, porque acá es todo digitado y si tenes amigos capaz que te atienden rápido, y si no tenes amigos que tengan poder, te quedas solo".

UN DIA TRABAJANDO
Una cuadra más adelante, sobre Kennedy al 3.200, Alberto Pereira se encontraba junto a cinco compañeros de Prefectura, sacando barro del frente de su casa, únicamente a pala. Desde que comenzó el temporal, había más de un metro de arena en el patio interno.
En ese sector comprendido entre las calles Scalabrini Ortiz, Juana Azurduy, Mariano Rodríguez y Congreso, la avenida se encuentra cubierta de aguas servidas y un amplio sector comercial sigue anegado.
"Estamos tapados de tierra, tenemos un metro veinte de arena en el frente y en casa unos 80 centímetros de agua hasta el fondo con la cloaca tapada", ilustró.
El integrante de Prefectura relató que hace un mes que dejaron la vivienda porque está inhabitable y residen junto a su familia en una casa prestada. En su domicilio no pueden utilizar el agua porque las cloacas están tapadas y no cuentan con energía.
"Con ayuda de compañeros de trabajo estamos desde el primer día. En el Día del Trabajador, trabajando", afirmó el propietario. El hombre señaló que en enfrente de la avenida "teníamos fácil 7 u 8 metros de altura de arena que han sacado".
Alberto aseguró que "desde anteayer eran tres o cuatro máquinas y trabajaron a full los camiones. Había una pila de camiones... entre diez y once, hacían fila, iban y venían". Mientras, su madre Elvia Valdéz posee en el mismo inmueble la tienda de ropa informal "Emi", la cual quedó arruinada y perdió la totalidad de la mercadería.
El hombre que perdió la mayoría de sus bienes de la casa analizó que "arrancaremos como la primera vez, trabajando de nuevo, no queda otra. Tengo una mano muy grande de la gente del trabajo, mis compañeros desde el primer día no me han dejado solo".

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