A doce meses del trágico temporal los afectados esperan las obras que evitarán que se repita la catástrofe

Hoy se cumple un año del día en que comenzó el temporal más devastador de la historia de Comodoro Rivadavia. En los barrios Juan XXIII, Laprida y Pueyrredón, que figuraron entre los más afectados, siguen esperando por las grandes obras de remediación que evitarían que un fenómeno de ese tipo colapse al sistema pluvial de la ciudad. Mientras tanto, cientos de vecinos continúan evacuados y muchos prácticamente abandonaron sus casas ante la imposibilidad de volver a construirla y la escasa ayuda de los gobiernos municipal, provincial y sobre todo nacional.

“Es muy triste volver a recordar. Hace poco cuando cayó una lluvia con granizo estábamos todos alertas. Si bien en mi caso ya no tengo nada que perder, más que las paredes, genera preocupación, miedo, y está todo el mundo asustado”, dice Lorena Nova, una de las vecinas autoconvocadas del barrio Pueyrredon que el año pasado participó de los numerosos reclamos que se realizaron en el sector, luego de que un devastador temporal destrozó gran parte de la ciudad, dejando a miles de habitantes evacuados con pérdidas casi totales.

Hoy se cumple un año de aquel día en que la lluvia comenzó a caer sobre Comodoro Rivadavia, quedándose por casi dos semanas. Eran las 17:50, cuando el clima cumplió con el pronóstico que unos días antes habían advertido las autoridades municipales, quienes habían manifestado su preocupación por un torrencial de agua de 60 o 70 milímetros que hasta ese momento nadie podía imaginar pese a haber sido testigos de las tormentas de 2008 y 2011, donde hubo sectores inundados como el Pueyrredon y Laprida, o 2010 cuando hubo que lamentar tres muertes.

Bastaron solo 30 minutos para que algunos barrios queden inundados, vehículos que transitaban por zonas bajas o por las que descendieron verdaderos ríos de lluvia, queden atrapados en medio de zanjones y el agua ingrese a miles de casas de barrios que quedaron colapsados. Sin embargo, solo era la antesala de lo que estaba por venir.

Lorena recuerda ese día como si fuera hoy y mucho más lo que vino después, cuando cayeron más de 232 milímetros que produjeron el colapso del sistema cloacal, roturas en las redes de agua potable, de gas, caída de postes de energía y severas inundaciones que dejaron casas bajo el agua en distintos sectores de la ciudad y miles de evacuados y autoevacuados que tuvieron que abandonar sus hogares.

“Realmente es muy triste lo que pasó. Ya pasó un año, parece que las cosas se solucionaron, pero esto le cambió la vida a mucha gente”, lamentó Lorena, quien producto del temporal tuvo que vivir en carne propia el desarraigo de su hermano y su madre, que al ver destruida su casa, sobre la calle Basilio Miljukow al 600, tuvieron que dejarla y mudarse a Córdoba a la casa de unos familiares.

Para la mujer es injusto porque a un año del temporal muchas personas todavía no han podido volver a reconstruir sus viviendas y otros han tenido que alquilar o mudarse donde conocidos, como le pasó a una familia del barrio que está viviendo en el espacio que le cedió una vecina.

Y mientras tanto, desde el Estado son nulas las respuestas por las obras de remediación que todos prometieron, pero que hoy son solo sueños.

“La verdad es que solo hubieron intentos, pero en realidad no se hizo nada, y lo poco que se hizo parece un chiste. Por ejemplo, el canal de la avenida Roca o en la grieta que se hizo fuera de Médanos. Son obras que te dan un parámetro de que las cosas no se van a realizar como deberían. Por mi parte, la casa de mi madre continúa inhabitable y con peligro de derrumbe y está todo igual, porque si bien hay familias que están recibiendo voucher y alguna ayuda no es la solución para la pérdida que hubo porque hay comenzar todo de cero”, señaló.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico