A la arquitecta la mató el esposo de su amiga

Rodolfo Fabián Lucini fue acusado por el femicidio de María Marta Toledo, ocurrido el miércoles pasado en la zona de chacras de Centenario, cerca del río Neuquén.

Confiada en una relación de amistad, la arquitecta María Marta Toledo (46) se subió a la camioneta conducida por Rodolfo Fabián Lucini (55), quien la pasó a buscar el pasado miércoles 29 de julio por su casa, sin saber que minutos más tarde la mataría.

Según publica La Mañana de Neuquén, recorrieron varios kilómetros desde el centro neuquino hasta la zona de chacras de Centenario, donde Lucini la asesinó al golpearla en el rostro y en la cabeza con el matafuego del vehículo, tal como detalló la fiscalía, que lo acusó de femicidio. El juez avaló los cargos y dictó seis meses de prisión preventiva por considerar acreditados los riesgos de fuga y de entorpecimiento.

En una audiencia realizada este lunes a la tarde, la fiscal Eugenia Titanti realizó un detallado informe sobre la teoría del caso y las evidencias recolectadas que ubican a Lucini como autor material del femicidio.

Además de testigos que habrían reconocido al presunto femicida, se pudo determinar que la camioneta Chevrolet S10, con características específicas, en la que Lucini pasó a buscar a Toledo fue captada por las cámaras de seguridad de un barrio privado cercano a la zona a la escena del crimen y esto fue constatado también por un vecino que trabaja en una de las chacras. "Una pick up blanca pasó hacia el río y volvió a pasar rapidísimo", detalló la fiscal.

La fiscal indicó que Titanti indicó que ese día el acusado fue a la casa de la víctima, previo comunicarse por teléfono a las 12:55, en una Chevrolet S10 de color blanca, propiedad de su suegro.

"Desde allí, Lucini trasladó a Toledo a una zona de chacras de Centenario, tomando Ruta 7 hasta Parque Industrial y luego continuó por caminos paralelos hasta el final de la Calle 4, donde sobre el lateral norte de dicha arteria Lucini detuvo la marcha y comenzó a golpear con un elemento contundente de punta roma a Toledo, además de realizarle maniobras de sujeción de tipo ahorcamiento", e indicó que de la pericia realizada a la camioneta secuestrada se constató que el matafuego tenía hundimientos y rastros de sangre humana, como así también había manchas dentro del habitáculo.

De acuerdo a la autopsia forense se desprende que la víctima sufrió múltiples lesiones, siendo dos las más importantes. Una en la frente y otra en el cuello, a la altura de la nuca, con fractura del hueso occipital, lo que le causó la muerte casi instantánea.

"Luego de las agresiones, Lucini arrojó el cuerpo al canal de riego, donde dos días después fue hallado, se retiró del lugar y se deshizo de las pertenencias de la víctima (celular, documentación personal y llaves del departamento de Toledo)", detalló Titanti.

"El acusado y la víctima tenían una relación previa, por lo que el trato era frecuente. La víctima llegó confiada por la relación que tenían, pero todo el hecho fue cometido por Lucini en claro acto de sometimiento y violencia, donde dado el lugar prácticamente deshabitado, la víctima no tuvo oportunidad de defenderse", indicó la fiscal y destacó: "El imputado sometió de manera atroz, salvaje, a una mujer que supera en fuerza y fisonomía, en un claro actuar sobre seguro".

DESVIAR LA ATENCION

La fiscalía, además, brindó pruebas sobre los intentos de desviar la investigación por parte del acusado. En primer lugar, en comunicación con la hermana de la víctima, tras ser reconocido en las cámaras del edificio, le dijo que se quedara tranquila. Luego, a su esposa le explicó que la había pasado a buscar por unos planos y que como no los tenía la dejó a las pocas cuadras y en otra versión, que la llevó a pagar una factura de gas.

Todo eso fue contradicho por las pruebas que presentó la fiscalía sobre un recorrido directo desde la casa de la víctima a la zona de chacras de Centenario, sin pasar por el centro ni donde mencionó el acusado. Por todos estos hechos, es que la fiscalía argumentó el pedido de la prisión preventiva por riesgo de entorpecimiento.

"La mala justificación que hubo del acusado, llamadas inexistentes, una boleta ya paga (dos días antes por homebanking), la tarjeta que estaba en la casa cuando intentó decir que la llevó al cajero; son todas pruebas que tiran por tierra lo dicho por el imputado", resaltó García, quien también se refirió a un crimen "bestial" en el que "existió premeditación, debido a la conducta previa, durante y posterior al hecho del acusado, que buscó generar una especie de coartada".

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