A un mes de la muerte de dos maestras de vocación

Jorgelina Ruiz Díaz y María Cristina Aquilar escribieron parte de la historia de la lucha docente en Chubut que cumple la decimotercera semana consecutiva de paro. Este jueves, los colegas de Cristina realizarán un homenaje en la Escuela 737 desde las 15 horas y sobre las 19:30 habrá otro acto en la Escuela 738, en memoria de ambas maestras.

Las maestras perdieron la vida el martes 17 de septiembre en la Ruta Nacional Nro 3- a la altura del paraje Uzcudum- luego de de volcar con un auto Renault Sandero. Regresaban a Comodoro tras haber viajado a Rawson donde participaron de una movilización contra el Gobierno provincial, en reclamo de salarios en tiempo y forma.

Jorgelina Ruiz Díaz (52) y María Cristina Aguilar (55), que estaban a punto de jubilarse, eran profesoras y delegadas de la Escuela Nº 738 del barrio San Cayetano de Comodoro Rivadavia. Ambas docentes, paradójicamente, perdieron la vida el 17 septiembre, fecha que se conmemora el Día del Profesor por el aniversario del fallecimiento de José Manuel Estrada, un exponente de la docencia secundaria y universitaria.

Se las recuerda como las profesoras que escribieron parte de la historia de la lucha docente en Chubut, que cumple la decimotercera semana consecutiva de paro.

Este jueves, los colegas de Cristina realizarán un homenaje en la Escuela 737, desde las 15 horas. Más tarde, sobre las 19:30, habrá otro acto en la Escuela 738, en memoria de ambas maestras.

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Las docentes eran compañeras de la Escuela N° 738. Jorgelina tenía 52 años y el 27 de ese mes iba a festejar su cumpleaños. Era docente de lengua y literatura en ciclo básico. Estaba casada y tenía seis hijos: Matías, Isaac, Antonella, Estefanía, Agustín y Valentina.

María Cristina Aguilar tenía 55 años y era profesora de Economía de Quinto y Sexto año en la Escuela 738. Además, trabajaba en la Escuela 737, “Soldado Almonacid” y la 769, “Ciudad del Viento”. Fue madre de tres hijas, tenía un nieto e iba a ser abuela nuevamente.

“ERA FELIZ EN EL COLEGIO Y MURIO POR SUS COMPAÑERAS”

El esposo de María Cristina Aguilar, Jorge Mansilla, en diálogo con El Patagónico, recordó a su compañera de vida a un mes de su partida: “era una vocación que siempre sintió y lo cumplió. Ella era muy feliz con su trabajo”.

“Es todo muy difícil, ves los diarios, mensajes de delegadas, mucha gente conocida que te envían mensajes de muchos lugares y hay actos donde la nombran (a Cristina) como las chicas que fueron al Encuentro de Mujeres en La Plata. Es muy emocionante todo” aseguró.

Jorge la definió como una mujer “con muchas pilas, muy activa” y “hasta a mí me decía: ´Jorge tenés que levantarte salir y pelear ´. Me enseñó todas esas cosas”.

“Yo dije desde un primer momento que voy a ocupar su lugar y tengo la energía cuando hay que salir” sostuvo Jorge quien todos los días recuerda a su compañera de vida como una inalcanzable luchadora y docente de vocación.

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La noche anterior al 17 de septiembre, Cristina le manifestó a su familia que sentía miedo por lo que pudiera ocurrir en la ciudad de Rawson, en el marco del conflicto con los docentes de Chubut. “Me dijo: `no tengo ganas de ir´, me hizo un gesto, yo le respondí no vayas, pero ella me dijo ´no voy a traicionar a mis compañeras´”.

“Ella murió por sus colegas” aseveró y “por estos casos así ella tuvo que morir para que se solucione este conflicto, que no parece tener solución”, describió. “En estas luchas desiguales, la desgracia les paso a ellas, ojalá que estén en un mejor lugar, pero lo que quedamos somos nosotros”.

A la docente le faltaba muy poco para jubilarse, sin embargo, su compañero afirmó que “ella era feliz en el colegio, se hubiese jubilado, pero iba a seguir trabajando” porque “ella amaba lo el colegio. Con fiebre, engripada, mal, se iba a dar clases. Era una trabajadora con vocación pura”.

Cristina conformó su familia junto con Jorge desde muy jóvenes y tuvieron a sus hijas; Nadia, Soledad y Noelia. Años después descubrió su pasión por la docencia con la que cumplió hasta del día de su partida. “Ella desde muy joven se dedicó a sus hijas, educándolas de la mejor manera posible, los dos juntos. Después, cuando se decidió, se recibió a los 37-38 años, la banqué en esa decisión. Era una vocación que siempre sintió y lo cumplió. Ella era muy feliz con su trabajo” señaló Jorge.

Sobre el final reflexionó: “Yo estoy peleando para que se sepan estas cosas, quiero que esto se vea en el país, para que vean el desastre que es Chubut y este Gobierno de Arcioni” y si bien la “pelea es dispar cada uno tiene que resistir”.

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