Jessica Martinelli fue víctima de un amigo de la familia cuando tenía 9 años. A los 15 logró denunciar lo que sufrió y una década después participó del operativo para detener a su atacante. “Fui yo quien cerró la puerta de la celda. Y realmente fue como el final de un ciclo muy doloroso”, sostuvo.
Tras varias horas de trabajo pericial, los perros de la policía lograron ubicar en el lugar de los hechos, tanto a la víctima, como al victimario y el vehículo donde se produjo un abuso sexual. Más allá de las restantes pruebas con la que cuentan los investigadores, sería un avance significativo para la resolución del caso.