Buscan demostrar que la mujer que mató a su novio tiene problemas en la vista

La investigación por la muerte de Genaro Fortunato sumó una prueba clave en las últimas horas: en enero pasado, el oftalmólogo local Martín Oliva determinó que Julieta Silva padece un astigmatismo superior a 3 dioptrías, lo que se encuadra dentro del "grado alto" en la clasificación de esa patología.

Con este dato cobra aún más relevancia la pericia oftalmológica que la fiscal Andrea Rossi ordenó al Cuerpo Médico Forense y que todavía no se realizó, confirmaron ayer desde la Fiscalía a Diario San Rafael. Ese informe se cotejará con el certificado firmado por Oliva. El resultado del nuevo análisis puede ser igual o mayor al que surgió en el estudio realizado a principio de año.

Silva, detenida e imputada por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por su comisión con alevosía, sostiene que no vio a Fortunato tendido sobre la carpeta asfáltica cuando lo arrolló y, en ese sentido, durante la indagatoria que prestó ante Rossi alegó padecer astigmatismo, un defecto ocular que impide el claro enfoque de los objetos, sobre todo a media y larga distancia.

Las personas que padecen de astigmatismo, indistintamente de los valores, tienen que utilizar anteojos para conducir. Así figura en las licencias emitidas por el órgano correspondiente. Es más, si un efectivo policial comprueba que un conductor porta un carnet en el que figura que debe usar anteojos y no los tiene, el agente está facultado para labrar un acta de infracción.

El resultado de la pericia solicitada por la fiscal Rossi es muy esperado por la abogada de Silva, Florencia Garciarena. Será otro elemento que la letrada tome para demostrar que la muerte de Genaro fue un episodio accidental y que Silva, a instancia de diferentes factores que incidieron al momento de ocurrir el hecho, no tuvo intenciones de acabar con la vida de su novio.

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