Cañadón Seco rindió homenaje a las víctimas de la dictadura militar

Al igual que en todo el país, la comunidad de Cañadón Seco rindió homenaje a los muertos y desaparecidos durante la última dictadura militar. El acto tuvo lugar en la Plaza de la Memoria donde se encuentran emplazadas las gigantografías de tres vecinos que fueron víctimas de aquella tenebrosa etapa de la historia argentina: Oscar Montoya, Eduardo Clivio y Reinaldo Rampoldi.
Caleta Olivia (agencia)

En la ceremonia que tuvo lugar poco antes del mediodía hicieron uso de la palabra el comisionado de fomento Jorge Soloaga, el ex vecino de esa localidad, Juan Domingo Rivarola, que perteneció al Partido Comunista y que estuvo detenido en la U-6 de Rawson; y Albertina Santana, hija de la militante del mismo partido, Orieta Colin, torturada en Chile durante el gobierno represor de Augusto Pinochet.
Luego de entonarse el Himno Nacional Argentino, se depositaron ofrendas florales y plantas junto a las gigantografías, tras lo cual se rindió un minuto de silencio en memoria de las víctimas del proceso militar que se extendió por Latinoamérica, en muchos casos apañado por sectores civiles.
En su discurso, Rivarola agradeció a la comisión de fomento por mantener viva la memoria de los que no están y por haber creado un espacio público “en el que le podemos rendir homenaje a nuestros compañeros”.
Inmediatamente después, sostuvo que hay que darle tiempo a la democracia para que se encargue de restañar las heridas de la dictadura militar que se iniciara en 1976, la cual representó “la mayor destrucción del país”.
Luego expresó que personalmente, a pesar de haber sufrido los rigores del encarcelamiento, no guardaba odio ni rencor a las Fuerzas Armadas, ya que anhelaba que las mismas siempre estén al servicio de la Patria y no de las corporaciones, al tiempo que instó a construir un país mejor.

RECUERDOS
DEL HORROR
Por su parte, Santana recordó que ella tenía 7 años cuando sus padres militaban en el Partido Comunista de Chile y relató los dolorosos momentos que vivió cuando su madre, Orieta Colin, fue  torturada y además evocó el momento en que su padre realizaba pozos en el patio de su casa para esconder banderas y cuadros políticos.
En tanto, el comisionado Jorge Soloaga dijo que los tres maceteros que se colocaron en la plaza “representan la memoria, la justicia y la verdad” y también destacó que así como hubo personajes políticos y religiosos que apoyaron el golpe militar, otros referentes de esos ámbitos se animaron a denunciar lo que pasaba, aún a riesgo de su propia vida.
En otro pasaje de su alocución, aludió al inconmensurable dolor de los familiares de desaparecidos y abatidos por el denominado Proceso de Reorganización Nacional, quienes  aún derraman lágrimas que van más allá del odio hacia los asesinos porque las mismas “claman por justicia”.

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