En Chubut la desocupación sigue aumentando. Esta vez no lo dicen las estadísticas del INDEC, que en septiembre confirmó que en el aglomerado Trelew-Rawson el desempleo llegó a 9,9% en el segundo semestre y en Comodoro Rivadavia-Rada Tilly a 6% -más del doble que un año atrás-, sino el cierre de una nueva empresa que dejó a un centenar de trabajos sin su fuente laboral.
Ayer se hizo público el cierre de Inverfin SA, una constructora de Rawson propiedad de Carlos Papaiani, quien el miércoles confirmó en la delegación de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) “que no podía sostener más sus obras y que enviaba los telegramas a los compañeros”.
La noticia fue un mazazo para los 104 trabajadores que tenía la firma, quienes decidieron protestar frente a diferentes edificaciones que realizaba la empresa, con la intención de que se diera marcha atrás con esa decisión; o bien que los afectados sean absorbidos por otra constructora.
Lo llamativo es que recientemente Inverfin SA había iniciado la construcción de 64 viviendas en un barrio camino a Playa Unión y que además edificó 54 casas que estarían listas para entregar, ganando la licitación para un Centro de Encuentro y un hospital. Sin embargo, el “arrastre de deudas del período 2011 a 2015” habría obligado a cerrar la firma.
Por lo menos así lo expuso la empresa a través de un comunicado firmado por el directorio en el cual sostuvo que “ante la situación financiera actual de nuestra empresa, producida por el arrastre de deudas generadas en el período 2011 a 2015, nos vemos en la obligación de discontinuar la ejecución de las obras en curso, pese a los esfuerzos realizados en los últimos meses para revertir la situación. Lamentamos tener que interrumpir la relación laboral y asumimos el compromiso de abonar las remuneraciones correspondientes en los próximos días. Directorio de Inverfin SA”.
Lo cierto es que el secretario adjunto de la Unión Obrera de la Construcción, Claudio Paredes, admitió a diario Jornada que la empresa “ya venía a los tumbos, se emprolijaba, se caía y salía”. Además, señaló que “todas las partes fueron avisadas… la Cámara de la Construcción, el Gobierno; todos estaban sabiendo el estado en que se encontraba esa empresa que tiene muchas obras y mucha gente”. No obstante, nada pudo evitar el cierre de la constructora.
Ahora la esperanza de los trabajadores es que otra firma absorba los proyectos y por ende los contrate, ya que como planteó Paredes “en el gremio estamos sobrepasados de desocupados”.