La histórica firma alimenticia Tía Maruca paralizó de manera definitiva la producción de su establecimiento clave en Albardón, en la provincia de San Juan. La decisión llega tras varios meses de actividad acotada como resultado de una fuerte crisis económica en el país y pone fin a una trayectoria de casi tres décadas.
El mapa industrial del interior del país suma un nuevo y duro capítulo. La reconocida marca de galletitas Tía Maruca confirmó el cierre definitivo de su establecimiento productivo principal, ubicado en la localidad de Albardón, provincia de San Juan, una decisión que deja a decenas de operarios y familias sin su principal sustento económico.
La resolución marca el fin de una era para la planta cuyana, que durante casi 30 años se posicionó como un pilar en la elaboración de alimentos de la firma a nivel nacional.
El cese total de actividades en el predio sanjuanino no tomó por sorpresa a los trabajadores, pero no por ello dejó de ser doloroso. Según trascendió, el establecimiento operaba desde hacía meses a un ritmo muy por debajo de su capacidad instalada real, consecuencia del paulatino ahogo en los niveles de demanda y los crecientes costos operativos.
Pese a los intentos por sostener el esquema productivo y reestructurar turnos, la dirección de la compañía consideró inviable la continuidad del complejo fabril y bajó definitivamente sus persianas. Con este cierre se apagan los motores de un complejo emblemático para Albardón, mientras se abre un panorama de incertidumbre laboral y negociaciones respecto de las indemnizaciones de la plantilla afectada.
Surgida en 1998 bajo un concepto de elaboración artesanal y gestión familiar, Tía Maruca experimentó su mayor hito de crecimiento en 2017 al hacerse con la histórica infraestructura de la ex Dilexis. Esta inversión potenció exponencialmente su capacidad operativa para abastecer plazas locales e internacionales, convirtiendo al complejo de Albardón en un polo productivo clave que alcanzó un pico de más de 300 operarios directos.