Cobalt se ubica entre Prisma y Sonic en la oferta de sedanes de Chevrolet

A continuación analizaremos a fondo al Chevrolet Cobalt, el nuevo sedán compacto y familiar que General Motors ya vende en Argentina.
Fabricado en Brasil, el Cobalt es un sedán que complementa la oferta de Chevrolet en la región, y que en el mercado argentino se ubica entre el Prisma y el Sonic, de acuerdo al posicionamiento que la propia marca determinó.
La gama del Colbat en Argentina comprende cinco versiones, producto de la combinación de dos motorizaciones -nafta 1.8 de 105 CV y turbodiesel 1.3 de 75 CV-, dos niveles de equipamiento -LT y LTZ- y dos alternativas de transmisión -manual de 5 marchas y automática de 6 velocidades-. Con vigencia a abril de 2013, los precios van desde $89.000 y hasta $106.500.

POR FUERA
Probablemente, el diseño del Cobalt no sea su punto más fuerte. En ese sentido, nos animamos a sostener que nadie lo comprará atraído por sus líneas.
De frente, el Cobalt muestra un innegable parentesco con el Agile, con una amplia parrilla y ópticas de gran tamaño, tal vez hasta exagerado. Lateralmente se destacan la línea de “cintura” elevada y las llantas de aleación de cinco rayos dobles en el caso de la versión LTZ. De atrás, sobre la amplia tapa del baúl sobresale un pequeño deflector de función puramente estética, con ópticas en formato vertical en los extremos, sin invadir a aquella.

POR DENTRO
Ya en el interior, lo más impactante del Cobalt es su habitabilidad, tanto en las plazas delanteras como traseras. Aquí hay lugar para que viajen dos adultos de talla grande, con adecuado espacio para acomodar las piernas y también en altura para la cabeza. Claro que no ocurre lo mismo para el pasajero trasero central, que encontrará en el falso túnel de transmisión un escollo para acomodar sus piernas.
Como apuntamos desde el comienzo, el Cobalt es el rey de los baúles del segmento de sedanes compactos. Con 563 litros de volumen de carga, supera por 43 litros al Fiat Grand Siena.
El instrumental sigue la tendencia ya propuesta por Chevrolet en modelos como Spin, Spark o Sonic; es decir, una convivencia entre indicadores digitales (velocímetro, nivel de combustible, etc.) y analógicos (cuentavueltas).

AL VOLANTE
Pensado para la familia, el Cobalt propone un esquema de suspensión “mullido”, que copia y filtra realmente muy bien las imperfecciones del camino. Los neumáticos de generoso perfil (65) también contribuyen a ello. Además, su buen despeje evita roces en lomos y cunetas.
Además, es muy agradable la sensación de manejo en la ciudad, con una dirección suave, asistida hidráulicamente pero que por momentos pareciera serlo en forma eléctrica. El selector de la caja de cambios es impecable, con acoples muy precisos y silenciosos (la 5ª marcha casi entra sola). Y el volante, en este caso revestido en cuero, ofrece muy buen “grip”.
Ahora bien, ¿cómo es el motor que empuja al Cobalt y qué prestaciones y consumos presenta? En primer lugar, hay que aclarar que se trata del mismo motor de 1.8 litros y 8 válvulas que Chevrolet ofreció en modelos como Meriva, Corsa II o Astra, y que hoy también monta el Spin. Pero que para este último y el Cobalt, recibió modificaciones en la admisión y la inyección para mejorar su entrega, ahora más progresiva. La potencia máxima declarada es de 105 caballos a 5.600 rpm.
En cifras absolutas, siempre medidas con nuestro instrumental GtechPro, el Cobalt 1.8 Manual aceleró de “0 a 100” en 11,2 segundos y alcanzó una velocidad máxima de 170 km/h.

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