Dai y Lin Yue son empresarios que integran la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Propiedad de Residentes Chinos de la República Argentina (CASRECH) que están en Comodoro Rivadavia con la idea de instalar un local de esas características.
Los enviados de los comerciantes orientales analizan la instalación del mercado en la zona del barrio Pueyrredón y por eso vinieron con la intención de adquirir bajo alquiler un inmueble que está ubicado en Canadá y Clarín.
No obstante, no descartan la compra de terrenos que existen en las proximidades para levantar el mercado, como tampoco el alquiler de algún galpón para iniciar la tarea de comercialización.
Este sería el primer emprendimiento de estas características que se instalaría en Comodoro Rivadavia. Los interesados en invertir en la ciudad llegaron atraídos por las bondades del mercado local, sobre todo por la fama que tiene la capital del petróleo a nivel nacional, a partir de los valores de salario que perciben los trabajadores de la industria petrolera.
En este contexto, para los consumidores se abre una nueva posibilidad de buscar precios, ya que los supermercados chinos tienen fama por sus bajos costos y su alto nivel de ventas.
Al parecer, el secreto de los buenos precios tiene que ver con los acuerdos con los productores, ya que realizan compras a gran volumen –para dos o tres supermercados- y con pago anticipado efectivo, incluso antes de recibir la mercadería, lo que permitiría abaratar costos.
Tal como se dio a conocer, los supermercados chinos aumentaron un 4% sus ventas en el tercer trimestre de 2009 y eso hace que estos emprendimientos tengan un nivel de facturación anual de 15 millones de pesos.
A nivel nacional, los supermercados chinos tienen mayor presencia en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, pero también en Mendoza, Rosario y Mar del Plata.
Actualmente, la CASRECH cuenta con 6 mil afiliados en todo el país y en octubre pasado integrantes de la Cámara, junto a un grupo de inversores chinos, compraron la firma Gándara por un monto de 7 millones de dólares.
También se sabe que en sus comienzos este tipo de emprendimientos que comenzó a instalarse en Buenos Aires, generó una especie de competencia con los almaceneros de barrio, llegando incluso a su extinción.