De los 135 purpurados con derecho a voto, 133 han confirmado su asistencia, con solo dos ausencias justificadas por motivos de salud. La delegación sudamericana tendrá una presencia significativa, representando casi el 14% del cuerpo electoral, incluyendo a los argentinos Víctor Fernández, Ángel Rossi, Vicente Bokalic y Mario Poli.
Un factor determinante en este cónclave es que una amplia mayoría de los votantes (108 de 133) fueron designados por el propio Francisco. Este dato sugiere una posible inclinación hacia candidatos que compartan su visión pastoral y reformista. Sin embargo, las tensiones entre las corrientes progresistas y conservadoras dentro del Vaticano podrían jugar un papel crucial en el desarrollo de la votación.
Según el análisis del periodista Bruno Tornini, la lista de los candidatos más mencionados incluye perfiles diversos en cuanto a origen geográfico e inclinación ideológica:
Representantes de la visión tradicional:
Péter Erd (Hungría, 72 años): Considerado un referente del ala conservadora, se opone a reformas en temas como el celibato obligatorio y la bendición de parejas homosexuales. Su solidez doctrinal lo convierte en un candidato fuerte para este sector.
Exponentes de una Iglesia más inclusiva:
Matteo Zuppi (Italia, 69 años): Aboga por una Iglesia más abierta y dialogante, especialmente con la comunidad LGBTQ+. Si bien defiende el celibato como opción, promueve una estructura eclesial más participativa. Su cercanía al pensamiento de Francisco lo sitúa como un contendiente importante si la continuidad es la prioridad.
Luis Antonio Tagle (Filipinas): Con un estilo pastoral enfocado en la proximidad a los fieles y la justicia social, Tagle representa una figura que combina una perspectiva progresista con habilidades diplomáticas. Su experiencia en Caritas Internationalis y su conocimiento del continente asiático lo convierten en un actor relevante en la búsqueda de un liderazgo global para la Iglesia.
La lista de los otros nueve cardenales que se perfilan como posibles contendientes, con sus respectivos perfiles y posturas, será clave para comprender las dinámicas y posibles desenlaces de este importante cónclave. La diversidad de los candidatos refleja las complejas tensiones y los diferentes caminos que la Iglesia Católica podría tomar en el futuro.