Condenaron a dos hermanos de Comodoro Rivadavia por transporte de estupefacientes

Los hermanos Rafael Armando y Fabián Enrique Martínez fueron condenados por el Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Comodoro Rivadavia por transporte de estupefacientes y por participación secundaria, respectivamente. Fabián, que trabajaba en el Correo Oca de Comodoro, en noviembre de 2012 le avisó a su hermano Rafael por teléfono que la Policía estaba vigilando la encomienda que esperaba. Disimulada entre pañales, la misma traía casi 4 kilos de cocaína que era enviada desde Buenos Aires para ser retirada en Comodoro.

Rafael: “Hola?”.

NN: “Gordo?”.

R: “Sí!”.

NN: “Gordo al horno eh!”

R: “Tamos todo mal?”.

NN: “Sí, están los dos Federico acá adentro con la caja”

R: “Uhh… bueno”;

N.N: “Están esperando que vayan a buscarlo”

R: “Bueno, cuando llegó, hoy?”

N.N: “ Hoy!”.

R: “Dale!”;

N.N: “Listo gordo”

R: “Dale”.

Esa es la comunicación que los hermanos Rafael y Fabián Martínez -que en ese momento aún para la Policía del Chubut eran NN- tuvieron en el momento que la Justicia dispuso la vigilancia de la encomienda que se secuestró el 2 de noviembre de 2012, a las 15:40, en la oficina del Correo Privado Oca de Comodoro Rivadavia, de calle Rivadavia 150.

Esa encomienda -Oca Express N°5 con estampilla simple- remitida desde Capital Federal tenía como destino a “Juan Alvarez” en Comodoro. La misma fue custodiada y frente a la presencia del juez federal de Rawson, Hugo Sastre, se descubrió que contenía 3,874 kilogramos de cocaína, distribuidos en 349 “tizas” y 4 “piedras” compactas, además de una balanza de precisión. La droga venía escondida entre pañales.

El procedimiento fue producto de una investigación por presunta comercialización de estupefacientes que se inició en marzo de 2012 en Trelew y que incluía a varias personas que distribuían la droga en distintos puntos de esa ciudad.

CONDENADOS

La causa finalmente llegó a juicio y el viernes el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia compuesto por Nora María Teresa Cabrera de Monella e integrado por Enrique Guanziroli y Luis Alberto Giménez, con la asistencia de la secretaria Marta Anahí Gutiérrez, condenó a nueve personas y absolvió a tres de los procesados. Entre los condenados están Rafael y Fabián Martínez, dos hermanos de Comodoro Rivadavia.

Un subcomisario de la División Drogas declaró en el debate que el Juzgado dispuso que fueran a OCA a esperar en el depósito por una encomienda remitida a Comodoro. “Surgió a través de las escuchas que Beto Orihuela mandó encomienda a OCA de Comodoro para que lo reciba (Rafael) Martínez. Se hizo seguimiento de la encomienda, esperaron por la mañana y como al mediodía salió un llamado del interior de Oca avisándole a Martínez que estaba la policía esperando”.

Entonces se dispuso la incautación y los allanamientos; el secuestro se hizo con dos testigos y acta y cuando llegaron a la División estaba esperando el juez Sastre en persona. “Se abrió la encomienda y había gran cantidad de cocaína en tizas y una piedrita en un pañal; también había una balanza”. Dijo que después se estableció que el empleado de OCA alertó al hermano que no fuera a retirar la encomienda. Se pudo vincular a Orihuela como remitente, se confirmó el domicilio en Buenos Aires; hicieron el allanamiento e informaron que encontraron el código de envío de la encomienda.

El fiscal general Teodoro Nünrberg pidió condenas para once sujetos a quienes acusó de integrar una banda que vendía cocaína y marihuana en las dos causas paralelas que se investigaron. Al estupefaciente lo compraban en Buenos Aires y lo enviaban por correo a Comodoro. Lo distribuían luego para su comercialización al menudeo.

A los dos hermanos en su momento se les allanó los domicilios y se les secuestró los teléfonos celulares con los que después se comprobaría la comunicación entre ambos.

ARREPENTIDO

Rafael en su declaración afirmó que se dedicaba a la venta de ropa y recibía encomiendas, asumiendo que sabía que la encomienda tenía droga; no así su hermano que no sabía nada. Dijo que con su hermano se veían muy poco porque él vive con su familia y a raíz de eso sufrió problemas de salud, un principio de ACV, era hipertenso y tiene secuelas motrices. Que en otra oportunidad utilizó el correo para traer droga y que su hermano no sabía.

Fabián a su turno dijo que esperó el momento del juicio cinco años, que se vio involucrado en una causa por una llamada a su hermano quien le había encargado que le avisara, sin saber de qué se trataba en realidad. Contó que trabaja en OCA hace 25 años y que a su hermano lo ve muy poco.

Sobre el día del secuestro de la encomienda Fabián contó que cuando ingresó a trabajar le avisaron que había policías haciendo vigilancia de una encomienda; se puso a charlar con el policía que era un hombre mayor, le invitó unos mates y que después se acuerda de que a su hermano le tenía que avisar cuando llegara la encomienda.

Cuando consulta por sistema, no figura a nombre de quién viene y que cuando se dio cuenta que era la encomienda que estaba vigilada se puso nervioso, se asustó y cometió el error de llamarlo y advertirle.

La causa de la que se desprendió el secuestro de la encomienda se inició a partir de la investigación de una llamada telefónica anónima que denunciaba una presunta comercialización que se realizaría en el domicilio de Pasaje Chiclana esquina Fuerte San José del Barrio Oeste, de la ciudad de Trelew.

La Fiscalía había solicitado para Rafael Martínez 5 años de prisión y para Fabián, como partícipe primario del delito de transporte de estupefacientes, 4 años de prisión.

Finalmente el primero fue condenado en primera instancia como coautor responsable del delito de transporte de estupefacientes, a la pena de 4 años y 3 meses de prisión de cumplimiento efectivo en una cárcel federal, multa de tres mil pesos que deberá abonar en el término de diez días, las accesorias legales y las costas de juicio.

Mientras para Fabián Martínez, el Tribunal consideró que “es una secundaria colaboración al autor de la maniobra, ya que suprimido este comportamiento el ilícito habría podido discurrir y consumarse plenamente”. Por lo que fue condenado como partícipe secundario responsable del delito de transporte de estupefacientes a la pena de 2 años de prisión en suspenso, multa de 200 pesos que deberá abonar en el término de diez días, y las costas de juicio.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico