"Cuando conocí este oficio me enamoré automáticamente"

José Félix Martínez se enamoró del oficio de afilador. Hoy se ve seriamente perjudicado por lo que él llama un "afilador golondrina" que hace pocas semanas bajo engaños estafó a muchos vecinos. ¡Conocé su historia!

Desde los tres años José Félix Martínez recorrió talleres mecánicos, tornerías, entre otros rubros. "Cuando conocí este oficio, lo aprendí en un año, y me enamore automáticamente y es lo de lo que estoy viviendo desde hace siete años", relató José Félix Martínez a El Patagónico.

Se desempeña en Comodoro Rivadavia desde el año 2009 y por estos momentos, luego de que muchos lectores de El Patagónico denunciaron a un afilador por haber cometido varias estafas en distintos puntos de la ciudad, José se despegó de los sujetos a los que define como ´afiladores golondrinas´. "Como no se quedan en mucho tiempo en un lugar hacen destrozos, estafando gente. Esto existió toda la vida".

Cabe recordar que este medio hace pocas semanas daba cuenta de una modalidad de estafa que perjudicó a muchos vecinos de zona sur y norte de la ciudad petrolera. Algunos de los damnificados aportaron características de supuesto afilador describiéndolo como un hombre "morocho, alto, relleno y amenazante".

Por su parte, Martínez dejó en claro sentirse dolido por el momento que le toca atravesar al entender que no solo lo afecta en el ámbito laboral, sino en su oficio diario al que ama y le pone pasión todos los días con una sonrisa.

"Me ha ensuciado mucho y la gente me mira con un poco de bronca", expresó con tristeza José: "yo hace siete años que afilo acá, me conoce todo el mundo porque soy nacido y criado".

Afilador Jose 3

CONSEJOS A TENER EN CUENTA

También a través de El Patagónico, brindó una serie de recomendaciones y consejos para que los vecinos estén atentos y así evitar posibles engaños.

"Cuando no conozcan al afilador, le tienen que entregar un cuchillo para que vean cómo se lo dejan, si es bueno afilando y segundo cuanto le cobran así evitando dolores de cabeza" explicó José.

Sobre las inquietudes de la comunidad ante los precios que se manejan detalló que históricamente fue "un filo, un kilo de carne, con mi maestro empezamos hace un par de años atrás a cobrar un kilo de carne picada por la situación económica".

El afilador comodorense

Martínez con un dejo de sonrisa también expresó que "nunca van a ver un afilador millonario, no se preocupen".

Se trata de un oficio que según él que "tenes que salir a buscártela, los días de viento pateas duro, los días de lluvia no podes salir".

Sin embargo para el afilador comodorense "es algo que me gusta. Hace siete años me levanto con una risa en la cara porque no tengo despertador, desde que lo hago no sé qué es la tristeza".

Fuente:

Notas Relacionadas

Las Más Leídas del Patagónico