Visser recuerda que cuando comenzó en el oficio lo hizo por consejo de un primo, quien lo tomó para trabajar en su estudio jurídico y le recomendó que estudiara una carrera afín. Así martillero público fue la mejor opción.
El hombre no dudó y comenzó a estudiar a distancia con los libros que su mismo primo le prestó. Así, una vez que se sintió preparado viajó a Rawson para rendir el examen de idoneidad.
Su primo y el abogado Fernando Marraco, con quien viajó para rendir el examen, fueron sus garantías, un requisito fundamental que debían cumplir quienes querían ejercer en este oficio.
Hoy la realidad es muy distinta y aquellos jóvenes que quieren ser martillero público deben estudiar en la universidad. Luego de tres años obtendrán el título de grado que les permitirá desempeñarse en remates, pero también dentro del rubro inmobiliario.