Doce años de cárcel para la pareja acusada de “esclavizar” a una niña traída de Bolivia

Una pequeña de quince años reclutada desde Bolivia con supuestos fines laborales y terminó esclavizada por una pareja que la sometió a múltiples maltratos. El episodio denunciado según la Justicia duró desde el 5 de abril de 2009 hasta el 30 de octubre de 2011.

 El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a 12 años de prisión a Héctor García Martínez, y a 10 años a su pareja, Sandra Nogales Vallejos, vecinos del barrio Moure, de nacionalidad boliviana acusado de reclutar a una nena de 15 años en Bolivia y esclavizarla. Según la determinación de la Justicia, Martínez pasará más tiempo entre rejas porque fue probado el abuso sexual con acceso carnal. Él es albañil y chofer repartidor; ella, vendedora de “Tienda Jerusalén”.

La víctima se llama María es analfabeta y permaneció encerrada desde el 5 de abril de 2009 hasta el 30 de octubre de 2011. Ahora los jueces Pedro de Diego, Enrique Guanziroli y Guido Otranto consideraron que la pareja aprovechó la “situación de vulnerabilidad” para quebrar la voluntad de su madre y convencerla de que entregue a la menor.

EL HECHO

Según detalla Jornada la menor fue contactada por la pareja en las calles de Potosí, mientras ella y su mamá vendían “chicha”. En ese contexto Héctor y Sandra ofrecieron darle un lugar a María en Comodoro para que puedan ayudar al resto de su familia en Bolivia, con el envío de dinero. Solo pedían a cambio la autorización legal para cruzar la frontera.

Una vez concedido el permiso, la menor se incorporó a la casa familiar de la pareja, y “hubo explotación laboral y fue sometida a un maltrato permanente en su vida cotidiana”, e incluso le tiraron su documentación personal para que no se pudiera escapar.

Cabe señalar, que la pequeña fue rescatada gracias al testimonio de una vecina del barrio San Cayetano, que habló con la Policía. De inmediato las autoridades fueron al rescate y hallaron en una precaria vivienda a María, la joven describió los abusos y las actividades que debía realizar en el día. “Limpiaba, lavaba la ropa a mano, cocinaba y cuidaba a los hijos menores. Aunque quería no la dejaban ir a la escuela. A veces la dejaban sin comer, la echaban al patio y ponían llave”, dijo.

La pesadilla de María terminó cuando fue asistida por operadores sociales de la ciudad. La doctora que atendió a la menor en el rescate comprobó que hubo un abuso apenas tres días antes del rescate.

EL MALTRATO

“Los dos me lastimaron, Sandra me tiraba del pelo, me pegaba y el señor veía y no hacía nada”. Esto ocurría cuando los hijos se iban a la escuela. 

La retaban si no trabajaba.“No me dejaban salir a la calle para ver a alguien, decían que si no volvía me iban a pegar”, comentó.

 Por su parte, Martínez abusaba de ella de mañana, cuando la mujer se iba a su trabajo. Sin cuidarse. Del relato estremecedor de la menor se desprende: “me ataba las manos cruzadas con una soga a mi cama para que no escapara; yo le decía que no pero me lo hacía igual”.

Solo los domingos no había abuso, porque Sandra no se iba. La captora le daba pastillas anticonceptivas, todos los días, una de mañana y otra de noche.

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