Donnini fue condenado a prisión perpetua por el crimen de Diana Rojas

Las juezas Patricia Asaro, Patricia Reyes y Marcela Pérez condenaron a Dante Donnini, el taxista que llevó y luego mató a la estudiante de abogacía Diana Rojas, a prisión perpetua. Consideraron que el trabajador del volante dio al menos tres versiones distintas sobre los hechos ocurridos el 17 de mayo de 2016, y finalmente lo condenaron por "homicidio criminis causa en concurso ideal con femicidio".

Por “homicidio criminis causa en concurso ideal con femicidio” fue condenado ayer Dante Donnini, el taxista que el 17 de mayo de 2016, en Puerto Madryn, llevó a la estudiante de abogacía Diana Rojas y luego de intentar violarla la mató.

El tribunal compuesto por las juezas Patricia Asaro, Patricia Reyes y Marcela Pérez le impuso a Donnini una pena de prisión perpetua e incorporó la figura de femicidio.

Es que las magistradas entendieron que el imputado condujo a Rojas contra su voluntad a los fines de satisfacer sus deseos sexuales, lo que permitió dar por acreditado el tipo homicidio criminis causa, ya que le quitó la vida para asegurar su impunidad.

Y en cuanto al femicidio, el cual establece elemento normativo del tipo “que mediare violencia de género”, las juezas dedujeron que se encontró presente en el accionar de Donnini, en virtud que valiéndose de una situación dominante, sometió y cosificó a Diana a los fines de satisfacer sus deseos sexuales, pues fue muerta por haberse resistido al sometimiento sexual.

En ese sentido, el Tribunal dedujo que la única manera de que Diana pudo haber salvado su vida era accediendo a los deseos del victimario, y por no hacerlo terminó muerta, lo que constituye violencia de género, tal como exige la calificación jurídica.

Se debe recordar que la fiscalía y la querella no había incluido la figura del femicidio en su imputación y habían acusado al taxista de “homicidio criminis causa, en concurso con tentativa de abuso sexual con acceso carnal, robo y homicidio agravado por ensañamiento”. Sin embargo, los jueces habrían tenido en cuenta el análisis criminológico que realizaron peritos del Equipo Técnico Interdisciplinario, el cual indicó que la motivación del homicidio “fue de carácter sexual” y que el autor “posee bajo umbral de tolerancia a la frustración”.

Por otro lado, el tribunal destacó que el imputado brindó al menos tres versiones disímiles y contradictorias y concluyó que Donnini, para aliviar su situación ante la Justicia, a medida que avanzaba la investigación acomodaba y cambiaba su versión de una manera errática a fin de justificar la presencia de nuevas pruebas que se iban agregando en su contra, tal como manifestó el Ministerio Público Fiscal en los alegatos.

Sobre ese punto, vale mencionar que el imputado declaró en la última jornada del juicio que a Diana la quisieron secuestrar y él se interpuso entre los agresores y la víctima, pero que nada pudo hacer y ante el desenlace fatal prefirió el silencio porque estaba amenazado de muerte.

Así finalmente, las tres juezas acreditaron que ese 17 de mayo la estudiante universitaria subió al móvil 127 que era conducido por Donnini. Tenía que ir al Correo Argentino para retirar un dinero que le había enviado su hermana desde Entre Ríos.

Sin embargo, de un momento a otro, el imputado desvió el vehículo, realizando un recorrido totalmente ajeno al destino solicitado por la pasajera.

UN BRUTAL HOMICIDIO

Según el fallo del tribunal colegiado, Diana se resistió y fue conducida por la fuerza por Donnini, quien tenía el control del vehículo y un arma blanca en su poder. El condenado la golpeó al menos dos veces, según se constata en la autopsia, que dio cuenta de dos lesiones contusas en su rostro producidas por golpe de puño. Luego la condujo por ruta 1 en dirección sur a unos dos kilómetros aproximadamente del fin del asfalto y se introdujo hacia el este a poco más de un kilómetro.

Las pericias indicaron que en un recodo que une el camino principal y uno secundario, Donnini detuvo el rodado e hizo descender a Rojas contra su voluntad, sometiéndola a sus deseos sexuales, blandiendo el arma blanca.

Si bien el Tribunal no pudo acreditar con certeza que Donnini haya logrado acceder carnalmente a la joven, sí consideró que movilizado por sus instintos libidinosos logró eyacular a pesar de la resistencia de Rojas, que le causó arañazos en el rostro y en el antebrazo derecho.

Se presume que la joven intentó escapar. En el forcejeo perdió el chaleco que vestía y las extensiones de pelo, tal cual lo corroboran las pericias de restos de ADN de Donnini halladas por los peritos.

Luego Diana logró zafarse y corrió unos 500 metros en dirección a la ruta provincial 1 por el camino secundario, pero fue alcanzada por Donnini, que utilizó una cuerda elástica negra y la tomó desde atrás del cuello provocándole la impronta de la soga y la gargantilla y la medalla que llevaba puesta, como señaló el doctor González en la autopsia.

Así, las juezas concluyeron que Donnini intentó degollar a Rojas con el arma blanca en varias oportunidades, que primero le produjo un corte en la zona intercostal derecha que le afectó seriamente el lóbulo medio e inferior de pulmón, y que luego vino la puñalada mortal en la zona del cuello. El cuchillo le penetró la tráquea y la pared anterior del esófago ocasionado el shock hipovolémico agudo por hemorragias masivas.

Según las pericias, el taxista regresó al recodo donde quedó el auto y se desprendió de la cartera, previo revisarla para apoderarse de la billetera y el DNI de la joven, y sustraer además el celular.

Luego se dio a la fuga del lugar a bordo del taxi, por el mismo camino secundario. Así, cuando regresó al casco urbano, corroborándose con el ticket que fuera entregado por el señor Barboza, propietario del taxi, que marca la velocidad máxima alcanzada por dicho vehículo a las 11:55, de 110 kilómetros por hora.

Sin embargo, nada de lo que hizo Donnini finalmente le dio resultados, y fue condenado por ese brutal crimen que conmocionó a Puerto Madryn y a toda la comunidad universitaria de Chubut.

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