En la previa del trabajador, la CGT se movilizó este jueves a Plaza de Mayo para mandarle un mensaje al Gobierno: "Se acabó la paciencia", advirtieron y llamaron a profundizar los conflictos en caso de que continúe el ajuste y se insista con la reforma laboral. También hubo un llamado de unidad para los empresarios nacionales y las pymes y una convocatoria de cara a 2027. "Queremos ir hacia un nuevo contrato social, donde la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno", afirmaron.
La Confederación General del Trabajo (CGT) sale a la calle en un escenario distinto al que tenía en mente cuando lanzó la convocatoria el 1 de abril. En aquel momento, la central obrera contaba con un fallo cautelar que había frenado el núcleo de la reforma laboral. Sin embargo, en los últimos días la Cámara de Apelaciones del Trabajo revirtió esa medida y reconfiguró el tablero, dejando en una posición más incómoda la estrategia sindical para bloquear la ley.
La movilización frente a la Casa Rosada era un desafío para una CGT golpeada por los reveses judiciales. Debía mostrar fortaleza ante el Gobierno y, también, ante los sectores sindicales y políticos que la acusan de tibieza ante el avance de la reforma laboral y el agravamiento social. En parte, el objetivo fue cumplido. Llenaron (aunque con algunos blancos) la media plaza que fue habilitada para ocupar y las calles aledañas.
Todo comenzó homenaje al papa Francisco, a un año de su fallecimiento. Tras un video, invitaron a tomar el micrófono al cura villero Lorenzo Toto de Vedia, quién reivindicó a Francisco y pidió "Pensar en la unidad más que en las internas" y advirtió que "La realidad es más que el equilibrio fiscal". Luego fue el turno de los tres secretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, quiénes hablaron en un escenario repleto de los principales dirigentes gremiales de la actual CGT. En primera fila, se podían ver hombres fuertes como Gerardo Martínez (Construcción), Andrés Rodríguez (UPCN), Juan Carlos Schmid (CATT), Sergio Palazzo (La Bancaria) y Walter Correa, actual ministro de Trabajo de PBA. Hubo representación de todas las tribus peronistas. Desde el kiciloffismo hasta quiénes responden a Cristina Kirchner.
Los secretarios generales se repartieron el mensaje y dejaron dos mensajes centrales: ya no se aguanta más el ajuste y llamaron a construir una alternativa política que tenga a la justicia social como eje. Claramente, la expectativa está puesta en 2027. Con Javier Milei, no hay esperanza. "Es un gobierno que divide. Que lleva la palabra destrucción como estandarte", resumió Sola.
Argüello (Camioneros) fue el más duro. "Tenemos que decir basta a este Gobierno corrupto y explotador. Lo tenemos que hacer en Unidad. Convocamos a todos los trabajadores, a todo el pueblo en su conjunto, vayamos a profundizar los conflictos, se terminó la paciencia señor presidente", lanzó cuando le tocó hablar. Tras sus dichos se generó la expectativa del anuncio de un nuevo paro general, pero finalmente no se concretó. Aunque, como es costumbre, la CGT dejó esa carta sobre la mesa.
Llamó la atención que no se nombrara al presidente Javier Milei, como si quisieran diferenciarse de su estilo confrontativo y agresivo. Prefirieron dirigirse al Gobierno en general, al que calificaron de "encerrado" y "divorciado del diálogo", cuyo accionar sólo busca dividir y quitar derechos con la reforma laboral. Sí intentaron discutirles el concepto de libertad. Jerónimo les advirtió: "Este no es el camino de una Argentina inclusiva. No hay libertad cuando no se llega a fin de mes. Venimos para ponerle un limite a este modelo que excluye, deja afuera a millones de argentinos".
Jorge Sola, quién cerró el acto, remarcó el rol de protesta de la CGT y reivindicó lo realizado desde la asunción de la actual conducción, hace apenas 6 meses. "La movilización es una responsabilidad de esta CGT. Lo hemos hecho desde el minuto cero. Nos oponemos a un gobierno de derecha, con estética de derecha. No puede haber algo más contradictorio que decir que bajaron la pobreza. Lo invito a que recorra cada pueblo del interior", afirmó.
El acto también fue realizado para responderles a quiénes critican el accionar de la CGT y para posicionarse como un actor para discutir una alternativa. "A los que nos critican. Esta CGT estuvo siempre al frente de esta lucha", lanzó Jerónimo. "Hacemos un llamado claro, a las empresas nacionales, a las pymes, es el momento de estar juntos. El movimiento obrero no es enemigo de las empresas. Tenemos que estar más unidos que nunca", agregó.
Sola fue el que más habló del rol que debe ocupar la central de cara al 2027. "Protestar es nuestra responsabilidad. No basta solo con eso. Convoco a que demos un paso más", pidió y luego dio más precisiones. "Queremos ir hacia un nuevo contrato social. Que la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno. Es una Argentina con producción, con desarrollo, trabajo. Es una Argentina con justicia social, con distribución equitativa de riqueza", explicó.
Estas palabras no son gratas para el presidente Milei. Es claro, que no estaban dirigidas a él. Apuntan a quiénes desde la oposición, en especial el peronismo, están organizándose para presentar una alternativa viable para las próximas elecciones presidenciales. La CGT en particular, y el movimiento obrero en general, intentará sentarse en la mesa decisoria y hacer valer la oposición al actual Gobierno.