El 15 de mayo de 2013 comenzó a funcionar el “Bus Vitivinícola” en Mendoza. En su primer año, el camión turístico trasladó a 517 visitantes, mientras que en el primer cuatrimestre de 2014 ya tuvo 784 pasajeros, la mayoría de ellos mendocinos, seguidos por argentinos de otras provincias y brasileños. De esta forma, el bus se convierte en una excelente opción para recorrer las bodegas y viñedos.
El camión realiza dos recorridos: el “Camino del Vino Luján Sur”, con salidas todos los miércoles y viernes hacia las bodegas Chandon, Dolium, Tapiz, Dominio del Plata, Séptima, Otaviano y Terrazas de Los Andes; y el “Camino del Vino El Sol”, con salidas jueves y sábados hacia Dante Robino, Casarena, Vistalba, Clos de Chacras, Tierras Altas, y Filósofos.
El programa cuenta con desayuno a bordo y otorga un tiempo para almorzar en alguno de los establecimientos que se visitan, terminando a media tarde en la capital mendocina.
Durante la jornada, el turista puede subir y bajar en varias paradas mediante el conocido sistema “hop on-hop off”, en un máximo de nueve horas, para hacer degustaciones, almorzar, participar en programas de cosecha o poda, cabalgar o simplemente comprar vinos, a veces exclusivos.
También el visitante puede conocer el método de cultivo de cada varietal, el paso por las barricas, cuestiones técnicas, la fermentación, taninos o el origen del champagne hace más de 265 años.
Mientras que a la hora de la degustación, los sentidos del olfato, el sabor y la visión se agudizan para captar todos los complementos del buen vino mendocino, guiados por expertos que harán descubrir los aromas más ocultos de las cepas.
TAMBIEN SE REALIZA EN INVIERNO
En Otaviano, Laura Franciosi y Gisel Tascheret reciben al visitante con la mejor predisposición y flexibilidad para contestar sus inquietudes de acuerdo a los intereses de cada uno. “El bus es un servicio que Mendoza necesitaba y a un muy buen costo se pueden recorrer hasta cuatro bodegas por día por unos 65 dólares (con entradas y almuerzo incluido) cuando un tour privado, de igual calidad, cuesta entre 100 y 200 dólares”, comparó Tascheret en diálogo con Télam.
El ticket que permite recorrer las bodegas y elegir en cuál quedarse, para luego seguir recorriendo hasta la tarde, cuesta 190 pesos, en tanto en las bodegas se paga una entrada de entre 40 y 90 pesos.
Por su parte, Séptima, otra de las bodegas más concurridas del circuito Luján Sur, también muestra los usos de la más moderna tecnología para lograr sus vinos y champagne y una arquitectura admirable de cara a las viñas y la cordillera, que tanto atraen a argentinos y extranjeros. Mientras que en Otaviano, como opción diferencial para este invierno, planean incorporar una degustación de chocolates y vinos, comentó Tascheret.