El Irízar homenajeó a los 44 tripulantes del ARA San Juan

El tributo se realizó en cercanías de la posición donde fue hallado el buque en 2018, a la altura de Comodoro Rivadavia.

El Rompehielos ARA Almirante Irízar rindió homenaje a los 44 tripulantes fallecidos en el submarino ARA San Juan, al navegar por cercanías a la posición donde fue hallado en 2018, a 500 kilómetros de la costa patagónica, a la altura de Comodoro Rivadavia, luego de haber desaparecido de los radares el 15 de noviembre 2017, hace seis años.

A las 20.15 del martes 2 de enero, en todos los rincones del buque Irízar se escuchó por altoparlante: “El 15 de noviembre del año 2017 -el submarino- se comunicó por última vez mientras navegaba en demanda de la base naval Mar del Plata. Un año más tarde, luego de una incesante búsqueda que plasmaba la premisa que enuncia ‘Nunca un hombre de mar abandona a otro hombre de mar’ un buque de la empresa Ocean Infinity logró confirmar la posición del naufragio. Nos toca hoy brindar el mayor de los honores a aquellos 44 camaradas que dieron su vida en cumplimiento del deber”.

Luego de la lectura de estas palabras, escritas por el segundo comandante del rompehielos, Sebastián Sánchez, el buque quedó en silencio y hombres y mujeres de la dotación, (conformada por personal científico, militar y logístico) que se encontraban en el puente de observación del quinto piso, se pararon y alzaron su mirada en vista hacia el mar, escuchando de fondo “toque de silencio”, música ceremonial para rendir honores, orquestada por trompetas.

Desde las diez ventanas de ese espacio, durante un minuto observaron la noche blanca, y vieron en silencio que la neblina había desdibujado el horizonte.

“Estos 44 marinos estaban cumpliendo con su deber, estaban navegando en las 200 millas, haciendo una misión especial para proteger los intereses de la República Argentina en el mar, una de las misiones principales que tiene la Armada”, dijo a Télam el comandante del Irízar, capitán de navío Carlos Recio, luego del homenaje.

Y agregó: “Para mí, particularmente tiene algo muy especial, porque el segundo comandante del ARA San Juan era mi amigo desde los doce años y ahijado de confirmación. Por más de que pasemos lejos, aunque sea unas palabras decimos para recordarlos”, agregó.

Y explicó que el buque pasó por la latitud en donde se encontró el submarino en 2018.

“Estamos navegando desde Bahía Blanca en derrota a lo que es el Canal de Le Mare (ubicado al este de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) para pasar a más de 200 km -por donde fue hallado- y después hacer la caída al este para ir a la Base antártica Orcadas”, precisó Recio.

Horas antes del tributo, entre “corderitos”, como le dice el personal naval a la espuma blanca que forman las pequeñas olas cuando el viento sopla la superficie del mar, ballenas, aves y delfines tipo toninas fueron vistas por la dotación cerca de la proa.

El buque, que zarpó 28 de diciembre de 2023, navega hacia la Antártida Argentina, donde se dirige para concretar la Campaña Antártica de Verano, para lo que traslada personas, materiales y víveres a las bases antárticas argentinas, con el fin de desarrollar proyectos científicos, replegar y reemplazar a quienes invernaron en 2023, un despliegue coordinado por el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) y la Dirección Nacional del Antártico (DNA).

“En la Antártida, la misión que tienen las fuerzas armadas argentinas es el apoyo logístico a la ciencia, porque es una actividad de mucho riesgo. Los científicos también están bajo riesgo, pero apoyados por personal que está preparado para afrontarlo, para nosotros son responsabilidad nuestra, nosotros los tenemos que cuidar”, concluyó el comandante.

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