Luego de asesinarlo de un balazo en la cabeza, Mónica Morales le envió a su propio hijo una foto del cadáver de su marido Lázaro Calfumán. Es la enfermera de Tecka que seguirá en prisión preventiva por el homicidio. Al dato lo reveló el fiscal de Esquel Fidel González.
Según el parte de prensa de la acusación, el nuevo defensor particular pidió una audiencia para solicitar la libertad de Morales o su prisión domiciliaria. Pero la mujer seguirá detenida hasta que el 28 de mayo se decida si es indispensable que siga privada de su libertad o acaso la medida pueda ser morigerada.
La defensa presentó un informe socioambiental que acredita el arraigo de Morales, su conducta laboral ejemplar durante 21 años en un hospital rural y la inexistencia de riesgos procesales, tras haberse realizado ya la Cámara Gesell de un menor involucrado. Y argumentó que el encarcelamiento preventivo le provocó la pérdida total de ingresos al núcleo familiar y “constituye un acto de revictimización institucional dado que existía un contexto de violencia de género crónica”.
Sin embargo, Fiscalía sostuvo que persiste el peligro de entorpecimiento de la investigación ya que en una comunidad pequeña como Tecka los vínculos son estrechos, “lo que dificulta que los vecinos declaren sin condicionamientos si la imputada sigue activa en su medio. Hay entrevistas pendientes y es necesario hacer foco en los vínculos familiares que la unen a algunos testigos que incluso dependen económicamente de ella”.
González destacó la alta probabilidad de autoría y la pena en expectativa por tratarse de un homicidio agravado por el vínculo, que prevé prisión perpetua.
Cuchillo al cuello
En cuanto a sucomportamiento violento, Fiscalía sostiene que la enfermera días antes del crimenfue vista poniendo un cuchillo al cuello de su pareja mientras le recriminaba una supuesta infidelidad.
También hay evidencias de intentó romper una ventana o puerta de su propia casa con un hacha en un “momento de furia”. Y una testigo sostuvo que la había amenazado de muerte: “Le dijo que la mataría a ella o a su propia pareja si la dejaba”.
"Impactante"
En la misma línea, los acusadores mencionaron la frialdad de la mujer luego del crimen: envió una fotografía del cuerpo sin vida de la víctima a su hijo el día del hecho, “un acto que la Fiscalía interpretó como impactante y revelador de su comportamiento”.
Según el parte de prensa, “no hay evidencias de que actuara en legítima defensa, no tenía lesiones, no se constató que hubiera habido una pelea previa al disparo, tampoco hay denuncias”.
Tras entrevistar a personal del Hospital, la Comisaría de la Mujer y pastores de la Iglesia a la que asistía la imputada, no encontraron ningún registro ni conocimiento de terceros sobre actos de violencia sufridos por la enfermera en 26 años de relación.
Perspectiva de género
La jueza confirmó la prisión preventiva considerando que persiste el peligro de entorpecimiento de la investigación, que el hecho es grave y hay elementos claros para considerar que la imputada es la autora.
Pero a la vez afirmó que analiza el caso con perspectiva de género y reconoció como una "hipótesis seria" la teoría de la defensa sobre una legítima defensa en un contexto de violencia de género crónica.
Sin embargo, “señaló que este contexto debe ser debidamente acreditado durante el proceso y no anula automáticamente la necesidad de cautelar la investigación. Salvo que se probara que existió legítima defensa, cualquiera de las otras hipótesis atenuantes planteadas por el defensor tienen prevista pena de prisión efectiva”.
Sobre la afectación económica porque está dejando de cobrar su salario, indicó que es un aspecto que deberá plantearse en administrativamente, pero no es un factor que modifique los riesgos procesales.
Fuente: Jornada