Roberto García Moritán ya estuvo en la gestión política. Y no hace mucho. Fue funcionario de segundo rango durante la gestión de María Eugenia Vidal. Justamente contra quien ahora Juntos por el Cambio lo convocó para esta simulación de interna partidaria. Así, el hijo de un conocido diplomático, el ex yerno del fallecido banquero Jorge Brito, y el actual el marido de Pampita, fue rescatado por el larretismo del outlet disponible de nombres para formar la lista que sea atractiva para votantes de José Luis Espert y de Javier Milei.
García Moritán tuvo un desempeño gris y descolorido mientras trabajó como funcionario de María Eugenia Vidal. Tan descolorida que cuando se fue de la gestión para casarse con Pampita Ardohain quien lo sumó a ese equipo se enteró antes por los medios. Y Vidal se enteraba recién que integraba uno de los equipos. Ninguno de ellos incluso fue invitado a la mediática boda.
Sus buenas intenciones con la ONG que maneja corren por otro lado. Algo –o mucho– de eso que hace en forma privada para ayudar a comedores y demás, fue parte del atractivo que tuvo para que se lo convocara.
Quizá por la desprolijidad con la que García Moritan se fue del entonces gobierno de María Eugenia Vidal es que la comidilla y encono que provocó se resume en una frase que con acidez. Se decía en ese momento por gente que lo trató en la gestión: “Si pedís un millón de pesos a empresas para ayudar con tu ONG, ayudar es fácil".